Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Entre tiempos cuerdos
se ve muy clara la estupidez,
entre cruentos cuerpos, abiertos,
aún más muertos, de dolor de alma,
de calor de madre, de cientos,
se enmarca el conocimiento,
como sabiduría incuestionable,
como cimiento sagrado,
y la mano del hombre dominará,
sobre esclavos que desean...
Como péndulo mi cuerpo grita,
con corazón herido, mi cuerpo,
danza, cobarde,
en cada respiración
con los umbrales de la muerte,
soga que me parte,
atada a mi cuello,
soga y escalón,
para que todo caiga por su propio peso,
soga suicida,
silla de tierra,
techo de luna,
espejo del alma...