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EL ARADO
(Décima francesa)
Arado, cuando sigues bajo el cielo
en un jardín, adorno descansado
de hacer el surco honrado y paralelo,
me llenas de nostalgia memorado.
Tu imagen, valiosísima chatarra,
mantiene intacta su clemente garra.
La hendidura en aquel terruño tierno
esperaba con...
Cumplí lo que te dije y sin faltar,
sin promesas, tampoco juramentos,
y en el instante antes de marchar,
por la noche, te di mis pensamientos.
Y me vi en tu soneto, que oportuno,
me envolvía en sus versos uno a uno.
El aire de mi estancia fuera calmo,
resonando tu voz aún –¡muy clara!–,
y al...
LUZ EN LA CATEDRAL
Las luces ascendieron nervaduras
hasta dar con la vieja piedra clave,
rojos, verdes, violetas por alturas
en un vuelo sutil como el del ave.
Fue la Casa del Padre mil colores
disputando dejarle resplandores.
Y cantaban los ángeles un salmo
con ardiente y lumínica cadencia
y...
Granada, sus jardines escondidos,
en el cielo las ascuas de una fragua,
el dulce repicar de los sonidos
que interpretan los pálpitos del agua.
Blancura de la cal, como ninguna,
y un estanque está ansioso de La Luna.
Hay derroches de luz y de hermosura
en el patio silente y perfumado...,
y en la...
Sonidos medievales
Quintaesencias de sones medievales
en las plazas de füertes sillerías
o en las bóvedas de viejos soportales
aún llegan de ancestrales melodías.
Arco o púa sobre cuerdas, reverbera
la destreza del laudero en la madera.
Catedrales porticadas, monasterios,
son intérpretes de...
De tarde en el antiguo monasterio
unos monjes ceñidos y ordenados,
tras honrar al altar del presbiterio,
ocupan los sitiales a ambos lados.
El coro de las voces y el incienso
en la nave se elevan a lo inmenso.
Y en el centro sostiene el facistol
unos libros –las vísperas terminan–,
con fervor...
¿Serán mi inspiración los azahares
que anegan cada barrio de Sevilla?...
¿El aire al revolar de los lunares,
la alfombra de los parques amarilla?...
¿La feria, el farolillo y la guirnalda,
o el sol cuando ilumina La Giralda?...
¿Tal vez la Maestranza ya silente?...
¿El dulce caminar al...
A palavras que nunca entenebrecem
sem ter simple melódica doçura,
ainda que melancólicas aquecem
da mão da poesia na leitura.
São aquelas que acalmam velhos prantos,
piedosas disfarçam os espantos.
E trazem o que têm de radioso
os dias de relâmpago e trovão,
pois a mágoa, a tristeza, a solidão...
Después de haber dormido a mis pequeños
en los brazos pacientes y amorosos,
al caer ya vencidos por los sueños
les miraba sus ojos lacrimosos.
Yo tenía tan solo ese momento
un agudo y terrible pensamiento.
Nunca estuve tranquilo ni conforme
del espanto al pensar mi propia muerte:
¿puede un niño...
No te olvides mirar en los canchales
que tal vez tu semilla ha resistido
y a pesar de las piedras y zarzales
aun delgada la espiga haya crecido.
Apiádate del rostro perdedor
del que entierra el talento por temor.
No condenes al fondo del abismo
a la virgen vencida por el sueño,
si el jornal no...
Que bueno que no exista ese Infierno
con el cual constriñeron a la plebe
[...]
Inferno
José Galeote Matas
¿Tiene objeto y motivo el hablar
del infierno por mucho que espante?
¿Y por eso quererle quitar
la razón a mi amigo un instante?
Con tamaña y terrible condena
no merece siquiera la pena...
Poco a poco la forma se va viendo
entre agujas y gráciles vaivenes
de un aire maternal; atardeciendo,
la nieve cae fuera y en las sienes.
Cada punto pensado en su tranquilo
pensamiento, despacio, merma el hilo.
Entretanto la vida corre o anda
ella absorta, metida en sus labores,
solitaria o en...
I
Si supieras las ganas que yo tengo
de ir a disfrutar de ti, ¡chiquilla!,
estarías inquieta, te prevengo,
de mis besos aun solo en la mejilla.
No me llames por eso malhechor
que tú sabes que soy un gran señor.
Si conmigo estarás siempre segura,
ya que es solo cosa del pensamiento,
un descuido...
¿Cómo crees podría darle olvido
a la luna de aquella noche loca,
si de cuanto pasó tengo aprendido
hasta el último aire de tu boca?...
Si me faltas, ¡qué enorme es el lugar
que era solo de amor, al despertar!…
¿Y piensas que tendría papelera
para tantos poemas? –¿sí, mi alma?–
¿tú sospechas...
A Maktú
Busca la luz el sol en tu soneto
Radiante sale el sol mientras espera
queriéndose encontrar, ilusionado,
sonetos de tus manos, de manera,
que busca allí la luz: ¡se la has dejado!
La luz de cada estrofa y cada verso,
de tu interioridad, ese universo
que es canto de luciérnaga y de...
La vida se queda corta
e impele a marchar con prisa,
enseñando lo que importa
es generosa si avisa.
No existe nada seguro
del patrimonio futuro,
pero es posible que acierte
el que invirtiendo en amor
lo siembre a su alrededor
y plante cara a la muerte.
Con trémula y caliente elevación
la flama se presenta ante los ojos:
una clara y quemante distorsión
ondula sobre cardos y rastrojos.
¡Canícula!, en el campo de Castilla
que soporta paciente la amarilla
fortaleza del sol y sus relumbres;
y al ocaso aparece a paso lento
un hocino invisible con el...
¿Mirada?, la que tengo ya sumisa,
que llegada a tu cuerpo desfallece,
con lo alegre y feliz de tu sonrisa…
¡qué ajeno y para otro me parece!
Se me vuelve la tarde el oleaje
en tu ir y venir de mi paisaje.
Siempre tengo nostalgia preparada,
tengo el mar, tengo rocas, tengo espuma
y al ocaso, tal...