Tiemblan los sacros astros,
le temen al ósculo eterno,
del áureo dios,
y dios es nuestra culpa,
es muerte nuestra,
orgullo,
es lo que el mundo ha perdido,
sencillez, como el sol perfecto,
como mar de cuerpos muertos,
derrota es,
aquella victoria que se desmorona,
aquella batalla que se pierde...