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La verdad escueta en mi adherente vestigio de recuerdo; ya me sobran bríos para manchar el papel como un semanario de primera plana con detalles imperfectos y deteriorados.
Su contoneo, una avería para mi corazón que, desplegando su coraza, deja una ristra esparcida por todos lados y enredada en...
Contando los minutos de las noches que me hacen falta para morir,
después de las once mi casa queda en silencio, erizado por los murmullos de ella.
Le recé al destino por nunca más encontrarla en mi vida.
Los futuros no son lo que aparentan ni lo que soñaba y así fue que descubrí la nostalgia...
Otra vez me lancé a tus ojos
y las heridas se abrieron de par en par.
Otra vez te desnudé el cuerpo
y terminé arropando mi soledad.
De nuevo el tacto palpó tu piel
y recordé por qué te escribo.
Otra vez te despediste en secreto
y supe que no puedo amarrarte a mis brazos.
Mis deseos te...
Regresando a nuestra cama con mi alma desolada,
solo tengo de recuerdo tu poema que te devuelve a mí.
Tengo tumbas, tengo flores, tengo fantasmas que me hablan
burlándose de mi demacrada soledad.
Pido a la muerte que regreses en la noche,
ya que en las mañanas no te puedo ver.
Ya las caricias se...
Pidiendo socorro al universo inútil, mi alma se desviste de ocio.
Cuando subo y bajo del dolor y se me ven las cicatrices del pasado,
creo que todo es nada y el silencio es mi miedo más valiente,
que me sigue penetrando con la nostalgia de tu mirada.
Siento que mi vida es una estafa de Dios,
al...
No tengo ganas de escribir, han pasado las invitaciones pasajeras. Aún te sigo viendo en la noche y no he podido definir cómo apareces en las tristes despedidas. El mar ya hereda mis penas, como Alfonsina dejó las suyas en él, con promesas de amor que quedaron en soledades ineludibles en medio...
Dios encarnó,
en mujer, inteligente y lozana;
nos tocamos el alma y la divinidad
encontramos que somos más que seres.
Dios me besó,
y desde entonces me acuerdo
que todo lo que es color canela es color de Dios
y cada madrugada me entrego
a dormir ansiando soñarle.
Creo… que me gusta...
Al verte, provocas en mi un insomnio.
No puedo dejar de observarte.
Es como un sueño despierto.
Un mundo irreal en la que no quiero despertarme...
tienes esos ojos color cafè.
Aquellos que producen desvelos.
Làbios rojizos como el ocaso de una càlida tarde.
Beber de ellos con tu boca y encender...
Tu recuerdo ha venido
ser fantasmal sin sombra,
se acelera el invierno
llega año nuevo,
y no busco más desvelos ya
tú, el amor en contra mía
soy un pétalo en batalla
ante el rayo inquisidor
de tus palabras.