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Éramos tú y yo, y era el mundo
sólo una sábana blanca
girando silencioso en la penumbra.
Era mi piel bajo tus besos,
amándose.
Estábamos solos, tan cerca,
que te nombré deseo.
No cabía el tiempo entre los cuerpos.
Palpando a ciegas,
descubrimos el camino
que juntó nuestras manos.
En esa...
Vienes de otra orilla,
con el cuerpo lleno de horizonte,
y te llamo viento, estrella, o cielo,
no digo luna, ésa se desordena
cuando me nombras.
Es que la luna y tú
tienen los muslos cálidos, dices,
se vuelve arroyo la melodía suave
que corre por las venas.
Abrazas al amor,
la ternura se...