Constancia sea dicha (¡Oh gran temor!),
que temo a las represalias del tiempo
furioso que, pavoneándose, llega rápido
a su destino.
Sea dicha la constancia del afligido
(¡Oh gran duda!), que esta borrasca
de preguntas, nunca sean respondidas.
No queda más remedio (¡Oh gran martirio!)
aquel...