I
Tú, a cada paso, en cada rostro imaginado en el ocaso: Tú.
Tú, entre el periodo entre lapso y colapso: Tú.
II
Incapaz de olvidar la suavidad de tu tez,
incapacitada para amar de nuevo otra vez,
inusitada y condenada soledad sin tu ser,
decidiendo: consumirme lento. O simplemente arder...