Tu imagen fosca que vive aún en mí,
acaricia el baladí admitir de una pena,
y aunque en ella yo viva prisionera,
es mi existencia suspendida
en tu ternura muda y llena.
-Anhelo que nunca llega hasta su orilla-
sin un ir indebido en mi presura,
me disuelve, me deserta a la atadura
del espacio...