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Estocada final, y allí quedé, en un momento de silencio, perdido en su mirada y envuelto en un instante de vacío. Una escalofriante suerte maldita vuelve a tocar la puerta y, por desgracia, le vuelvo a abrir.
Esta vez no quiero camuflar este dolor leyendo diccionarios, ni me perderé en la...
Malditos cual higuera
El mensajero importa, mucho menos,
que el mensaje. Si vemos la doctrina
que imparten las iglesias y galenos
de la fe... comprendemos que termina
una era y un propósito velado.
El mensaje profético perece
por repetidas fallas del prelado
que enfrenta lo que sabe y...