Camino furtivo,
con mi rencor aterciopelado,
reñida aureola amanecida,
distante,
aun azarosa, engullendo milagros,
ilumina el zozobrante motor de mi cuerpo,
sus mecanismos encriptados en mi mente,
engranajes de una elocuencia inmarcesible,
bonhomia que desprendo
para concretar un sueño justo...