Antaño anduve un camino,
de sombras por doquier,
cualquiera que se me acercara,
les dejaba a mi merced.
Pensando andaba yo,
aburrido bajo la tenue luz,
abrazando las llamas,
para abrasarme de esperanza,
y herir con palabras y actos,
no a los demás,
sino a mí mismo.
Pues mi pecado fue,
y mi...