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Herido, rugió feroz el minotauro.
Se escapó de su laberinto
aquel hombre,
tras hallar en el suelo
el hilo del amor,
que le llevó con alas de águila
hacia los ojos
de los mares que le esperaban...
con su furia,
con su oleaje,
para dejarse domar
por el poder indestructible
de la eternidad...
Ariadna, ¡no te olvides del hilo!
Necesitas recordar la ruta
para encontrar la mística fruta
del sensible verso que hoy te esquilo.
Tu lago, dulce, suave, tranquilo,
al minotauro ya no se ofrenda...
has recobrado la íntima prenda
nacida lejos de Creta y Milo.
Con ella, escapa del laberinto
que...