Todos nacemos un día cualquiera.
Simplemente nacemos,
ni antes ni después;
y al nacer,
el reloj de la vida se despierta.
A partir de ese instante, ya no hay retroceso,
hay que seguir adelante, siempre adelante.
aunque algunos, después, por embates del destino
vivir no quisieran.
Pero hoy, amor...