La escoba no es pájaro, el pájaro no es silla,
así que no soy tan necio como para barrer
este muladar con una urraca o sentarme
a escribir tantas tonterías con las tripas
bien abrochadas mientras sobrevuelo la tormenta.
Siempre puedo imaginarlo, claro, pero no sé
por qué puedo. No le encuentro...