Ya shabab, ya shabab, he de cantar
del sueño y de las cuitas del amar.
Mi corazón se ha prendado
de una mujer que ha tocado
a mi aldaba con cuidado.
En sus ojos puedo ver
más hermoso atardecer.
Cuando la he visto inclinarse
para en mi hombro reposarse
empezó el alma a elevarse.
Como un vuelo...