Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Éramos un par de amantes, sentados serenamente sobre la tibia arena, observando un atardecer dorado de marzo.
Mientras nuestras manos permanecían entrelazadas y nos jurábamos amor eterno.
Esperábamos con calma, al huracán que se avecinaba violento, trayendo consigo distancia, odio y discordia...
Y ahí estaba yo, una vez más abriendo la andrajosa ventana con regocijo, para observar las espesas nubes.
Intentando buscarles forma.
Y de repente, una sonrisa formaron mis labios.
Tu rostro lleno de alegría, y tus dulces ojos, fue lo primero que vi.
Al parecer, tu recuerdo seguía intacto en...
Irónica fue la manera en que nos conocimos.
Pero aún más irónica, fue la manera en que te ibas metiendo cada vez más dentro de mí.
Cada mensaje, era cual mañana soleada y tranquila de verano.
Cada ocurrencia, era un flechazo impregnando de alegría, que iba directo a mi palpitante corazón...