¡... cuando dejes que te quiera!
Enamorado, loco y solitario,
en esta ruina atroz de mi calvario,
pasa la sucesión de las auroras;
anudadas, cual cuentas de un rosario,
van cayendo en mi espíritu las horas.
Con tu recuerdo –¡oh pálida hermosura;
oh tu cándida flor, la flor más pura–,
como un...