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Me vuelvo si me canso
de nuevo a tu mirada
tranquila, como el agua del río en un remanso,
y ya no temo a nada;
dilatada, de pronto, tu pupila
ávida de las luces, es avara,
pero sigue tranquila.
Y entonces, todo en calma parece que se para,
como el gesto precioso de tu cara.
Delirios de una historia predecible;
escrita al son de rimas,
ansiosa por las cimas,
que busca hacer posible lo imposible.
"Sencillo" lleva siempre por bandera;
sin pijas, aprendidas, y pulcras consonancias;
de cerca le parecen petulancias,
y lleva en bandolera
la vida sempiterna en asonancias...