soento

  1. lesmo

    La velada

    ... y su voz era flama, y su vientre era ofrenda en que el sexo fulgía como un áureo trigal. Parábola de los ojos Enrique González Martínez La velada (Dodecasílabos) I Con miradas y en silencio nos hablamos, pregonando las pupilas los deseos y el idioma de los cómplices meneos de los pies...

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