La inocente ilusión de imaginarte,
aún entre mis brazos, me consuela.
Entre tanta desgracia, sobrevuela
la esperanza quimérica de amarte.
Pero, con todo, duele dibujarte
entre el silencio fiel que a veces hiela
y convierte tu rostro en una esquela.
No creas que me canso de esperarte,
le conté...