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La inocente ilusión de imaginarte,
aún entre mis brazos, me consuela.
Entre tanta desgracia, sobrevuela
la esperanza quimérica de amarte.
Pero, con todo, duele dibujarte
entre el silencio fiel que a veces hiela
y convierte tu rostro en una esquela.
No creas que me canso de esperarte,
le conté...
Amo tu afecto de mujer esquiva
e indócil. Mi guerrera cariñosa,
adoro la derrota victoriosa
de cada madrugada fugitiva.
Adoro tu soberbia y esa viva
destemplanza en mi herida fabulosa.
Amo la llamarada deliciosa
de tu boca en la mía vengativa.
Es tu amor un tremendo odio suave
que me acerca y...