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Mis silencios te vocean
en mi cuarto que, en silencio,
nada sabe de mi espera,
ni manos apenas tengo.
¡Ay cuánto hueco!
Ya vete
Otra tarde que llega sin presagios
y sin que pueda verte más que al irte,
de tantas veces me aprendí tu espalda…,
por tanto me olvidé de tu semblante…
Ya vete, sin...
La larde cae en tu cuerpo
La tarde de mis sueños va llegando
sobre las cordilleras de tu cuerpo,
en tanto que mis ojos solo siguen
las luces del ocaso en tu cintura.
No fui de las pasiones más esclavo
que esclavo siempre fui de tu presencia,
aquella que me ata a los contornos
de la blancura...