En la esquina del desastre,
indeciso,
esperando por el viento,
cauteloso y sin escarmiento,
a que guíe a mi cuerpo hacia el abismo,
salto,
perdí el miedo y mi tiempo,
congelando mis últimos segundos
en este laberíntico sendero vespertino,
retornando al olvido,
oscuridad en la que nace la...