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Había pasado media hora y la espera se diluía en varias ráfagas leves de viento frío. Mi amigo, Luan, no aparecía.
Sentado en la banca de un parque, me perdía en los detalles musgosos de la madera mojada de los árboles.
Hace más o menos una hora había cesado un fuerte aguacero, y muestra de...
Al filo del suicidio,
entendiendo a la muerte
como el frio que carcome los segundos,
segundos que nos salen por los poros,
piel de sangre,
alma de carne,
al margen de un derroche irreversible,
ese que nos hace observar
nuestros pasos aún sangrantes,
entre senderos carentes de claridad...