Lourdes C
POETISA DEL AMOR
Imagen del internet
11 – Mi viaje a Irlanda
Aterrizamos en Dublín la Capital de Irlanda. Mi corazón dio un vuelco por la emoción. Por fin estaba en la tierra de mis sueños. Había querido ir por muchos años y nunca perdí la esperanza. Me di cuenta entonces, que había valido la pena esperar y me sentí muy feliz.
Viajamos a Londres en un vuelo directo que duró diez horas y ahí transbordamos para ir a Dublín, el viaje fue de hora y media.
En irlanda, al llegar con el oficial de Emigración, un hombre de edad media, bien parecido, simpático, con ojos azules y una bella sonrisa, nos preguntó a mi hija y a mí si éramos hermanas. Mi hija y yo nos sonreímos. Él se dirigió a mi hija -¿Por qué te ríes? Si compitieran en belleza, tú quedarías en segundo lugar. Yo me ruboricé y desvié la mirada. Mi hija sonrió otra vez. Ella es muy hermosa... Revisó nuestros pasaportes y nos los regresó deseándonos una feliz estancia en su país. Tomamos un taxi y nos dirigimos hacia nuestro hotel. Al recordar el incidente, no puedo evitar sonreír.
Durante nuestro recorrido turístico en Irlanda, paseamos en Killarney, un parque nacional. Lo hicimos en una carreta antigua estirada por un caballo. El dueño de la carreta nos pidió a mi hija y a mí que lo acompañáramos en la parte de enfrente. Hacía mucho frio y nos dio una manta a cuadros para cubrir nuestras piernas. Las otras personas del grupo se sentaron en la parte de atrás.
Había pequeñas corrientes de agua a los lados del camino, flores amarillas y muchos árboles de diferentes tipos y a la sombra de algunos, habían pequeñas bancas de madera.
Habíamos recorrido buen trecho, cuando un lago apareció a nuestra derecha. El lago llega hasta orillas de un antiguo castillo que se divisa en el cerro como vigilando el panorama.
La imagen del lago era muy hermosa y en sus aguas yacían varios cisnes inmóviles, sus cuellos erguidos, muy blancos y orgullosos, como si fuera una pintura al oleo. Tomamos algunas fotografías para mostrarlas a nuestro regreso. La torre del castillo lucia majestuosa, como salida de un cuento de hadas. Me sentí en otro mundo. Un viento frio acarició mi rostro y alborotó mi pelo. Se estremeció mi corazón. Estaba en Irlanda, rodeada de árboles y el gorjeo de distintas aves, de un lago maravilloso con hermosos cisnes blancos y de un castillo milenario, que impregnaba el ambiente de misterio. Estaba en Irlanda, la tierra de mis sueños.
Lourdes P. C
Agosto 27, 2013
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