138.Testosterona
Le guiñé un ojo con gracia,
me devolvió una sonrisa
de mujer nada indecisa
que despertaba mi audacia.
Me levanté de la silla
y me senté en su butaca,
y rozó -la muy bellaca-
con su pierna mi rodilla.
Simuló querer fumar
y al coger un cigarrillo
de su escote, tan sencillo,
algo empezó a resaltar.
Y hay que ver lo que fumaba,
uno tras otro encendía
y su escote persistía
en mostrar lo que ocultaba.
Y yo mucho disfrutaba
con aquello que veía,
mas mi pudor impedía
lo que yo más deseaba.
Ella, enorme picaruela,
exageraba el escote
incrementando su azote
cuando pidió una ciruela.
¡Qué delicia ver comer
una fruta de esa forma!
Transgredía toda norma,
pero causaba placer.
La lamía con dulzura,
con su lengua juguetona...
Mi pobre testoterona
se agitaba sin mesura.
No pude más y pagué
y patizambo me fuí
pero no me arrepentí
de lo bien que lo pasé.
xxx
Churrete
Le guiñé un ojo con gracia,
me devolvió una sonrisa
de mujer nada indecisa
que despertaba mi audacia.
Me levanté de la silla
y me senté en su butaca,
y rozó -la muy bellaca-
con su pierna mi rodilla.
Simuló querer fumar
y al coger un cigarrillo
de su escote, tan sencillo,
algo empezó a resaltar.
Y hay que ver lo que fumaba,
uno tras otro encendía
y su escote persistía
en mostrar lo que ocultaba.
Y yo mucho disfrutaba
con aquello que veía,
mas mi pudor impedía
lo que yo más deseaba.
Ella, enorme picaruela,
exageraba el escote
incrementando su azote
cuando pidió una ciruela.
¡Qué delicia ver comer
una fruta de esa forma!
Transgredía toda norma,
pero causaba placer.
La lamía con dulzura,
con su lengua juguetona...
Mi pobre testoterona
se agitaba sin mesura.
No pude más y pagué
y patizambo me fuí
pero no me arrepentí
de lo bien que lo pasé.
xxx
Churrete