MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Llevo en un tajo estas ilusiones
marchitas, que inundan mi alma
que no encuentra su propia calma
más que dudas y convicciones.
Ahí se oponen las aberraciones,
que con el tiempo la sed empalma,
algunas que la vida nos desalma,
bajo viejas y tontas desilusiones.
Ahí guardo los enormes castillos
que forjaron los estúpidos sueños,
en una caja junto a los cerillos;
donde ardieron besos sin dueños,
que pararon en rotos bolsillos,
ahí en otros te quieros sureños.
Marianne
marchitas, que inundan mi alma
que no encuentra su propia calma
más que dudas y convicciones.
Ahí se oponen las aberraciones,
que con el tiempo la sed empalma,
algunas que la vida nos desalma,
bajo viejas y tontas desilusiones.
Ahí guardo los enormes castillos
que forjaron los estúpidos sueños,
en una caja junto a los cerillos;
donde ardieron besos sin dueños,
que pararon en rotos bolsillos,
ahí en otros te quieros sureños.
Marianne