abcd
Poeta adicto al portal
Al despertar había una mancha roja en el piso,
mientras me ponía una media pensaba
quien me habría apuñalado.
Me puse el pantalón,
esquive el charco,
cerré la puerta, desperté.
Al desayunar el café era rojo,
entonces tuve miedo,
la pax británica en mi sien, otra vez.
No pude beber a Isabela,
era un té
y mi lengua un papel.
Quise almorzar con amigos,
costillas que es igual a felicidad.
El hueso sangraba,
nadie noto la diferencia en mi plato.
Ellos comían, yo mordía los labios,
yo escribía en mi interior.
Por la tarde escuche canciones,
triste,
en el sonido me perdí.
Anocheció,
quise ducharme,
y mientras el agua en mi cuerpo caía,
rojas, rojas, rojas mis heridas ardían.
Cerré los ojos justo en el instante en que un hilo de vida me abandonaba.
Todo el día quise llorar
y quizás nunca nadie lo sabría.
mientras me ponía una media pensaba
quien me habría apuñalado.
Me puse el pantalón,
esquive el charco,
cerré la puerta, desperté.
Al desayunar el café era rojo,
entonces tuve miedo,
la pax británica en mi sien, otra vez.
No pude beber a Isabela,
era un té
y mi lengua un papel.
Quise almorzar con amigos,
costillas que es igual a felicidad.
El hueso sangraba,
nadie noto la diferencia en mi plato.
Ellos comían, yo mordía los labios,
yo escribía en mi interior.
Por la tarde escuche canciones,
triste,
en el sonido me perdí.
Anocheció,
quise ducharme,
y mientras el agua en mi cuerpo caía,
rojas, rojas, rojas mis heridas ardían.
Cerré los ojos justo en el instante en que un hilo de vida me abandonaba.
Todo el día quise llorar
y quizás nunca nadie lo sabría.