edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Especies líricas argentinas:
Vidalitas, cielitos y tristes.
Son composiciones cortas, de carácter sentimental y lírico.
a) La forma clásica de la Vidalita (del quechua = mi vida) es un cuarteto hexasílabo con el estribillo que da su nombre intercalado entre el primer y el segundo verso y entre el tercero y el cuarto;
Ejemplo:
(Ya en) mi pobre rancho
¡Vidalitá!
No existe la calma
desde que está ausente
¡Vidalitá!
el dueño de (mi al) ma.
Si suprimimos el estribillo, queda el cuarteto; pero la rima perfecta no es indispensable y abundan ejemplos de asonancia.
existen variantes en cuanto al metro, pues hay vidalitas que constan de cuartetos octosílabos, en cuyo caso el género adquiere un extraordinario poder de fecundidad, pudiendo convertir a su tipo todas las coplas octosílabas y aun todas las octavas octosílabas que puedan dividirse en dos cuartetos, intercalándoles debidamente la exclamación ¡Vidalita!;
Ejemplo:
Mis dichas y mis desdichas
¡Vidalitá!
son cual las olas del mar,
mis desdichas las que vienen,
¡Vidalitá!
mis dichas las que se van.
b) La vidalita es la trova doliente de todos los pueblos que aún conservan la savia de la tierra: la canta el pastor en el bosque, el campero en las faldas de los cerros, el labrador que guía la yunta de bueyes bajo los rayos del sol, la mujer que maneja el telar, el niño que juega en las arenas del arroyo y el arriero impasible que atraviesa la llanura desolada.
La vidalita, de trova rústica ha pasado a ser joya de poetas eruditos, lo que prueba su virtud congenial con el alma nativa…
Hay tristeza y delicadeza en su fondo, claridad y sencillez en su forma” (Rojas, Gauchescos.)
c) La vidalita, canción popular gauchesca, ha engendrado, por imitación, multitud de formas afines, como el cielito, formado por dos cuartetos octosílabos, siendo el segundo el estribillo que siempre es el mismo.
Se acompaña con una tonada criolla de baile.
Los tristes son composiciones breves, en décimas de metro octosílabo que tratan de asuntos generalmente melancólicos; relatos legendarios, amarguras de la vida, tristezas incontrolables de la raza, etc.
Pero como la décima requiere algún esfuerzo en cuanto a las rimas, los payadores optaron a menudo por la copla asonantada o por el romance liso y llano.
Citemos finalmente una estrofa de sentimental vidalita de forma especial:
Dicen que mas de mil hachas
van talando el quebrachal:
¡Quién sabe si estas cosechas
para el año volverán!
Vamos al monte
Que la algarroba madurando está.
(Ricardo Rojas, La cosecha de la algarroba).
Mencionaremos también la Milonga, canto popular de tonada monótona, los estilos en décimas, el dulce y amorosa yaraví de los indios serranos, acompañado con la quena o flauta peruana; la charanga, baile familiar, etc., que conservan bastante semejanza con los cantos árabes y andaluces importados por los conquistadores españoles.
La guitarra
Yo sé con dulces canciones
arrullar todos los nidos,
y sé rimar los latidos
de todos los corazones. (Rafael Obligado).
Noche en la Pampa
La noche abismó en su seno
las últimas claridades,
y en las vastas soledades
tendió su manto sereno.
El cielo de estrellas lleno,
acentuó su azul sombrío,
y el aire inmóvil y frío
de las noches transparentes,
en las hojas relucientes
empezó a helar el rocío. (Martín Coronado).
El capataz
Criollos del trabajo rudo
del rodeo y de la hierra,
fuertes hijos de la tierra
yo con el alma os saludo.
En la guerra sois escudo
de la patria y en la paz,
alegre la noble faz
por donde el sudor resbala,
sois su prenda y sois su gala
que lo diga el capataz. (Washington Bermúdez).
Fiesta campera
Van cayendo a la ramada
en los pingos de mi flor,
los gauchos de tirador
y bota destalonada;
los de la frente tostada
por los soles y el pampero,
los de mirada de acero
y de palabra serena,
esos que ocultan la pena
con el desdén altanero. (Lázaro Montiel).
Peón de campo
Es una entidad salida
de rudas combinaciones,
es un vapor de terrones
con atributos de vida;
es una nota perdida
sobre la inmensa llanura,
es una corriente pura
de verdosa pincelada,
con fulgurante cascada
detrás de su frente oscura. (Elías Regúlez).
El gaucho
Ama los campos cruzar
en su caballo veloz
oyendo la inmensa voz
de la extensión resonar;
nada le llega a faltar
mientras le quede este amigo
de sus placeres testigo,
en sus dolores presente,
y el último confidente
de su vejez sin abrigo.
(Segundo Villafañe).
Un saludo cordial,
edelabarra
Vidalitas, cielitos y tristes.
Son composiciones cortas, de carácter sentimental y lírico.
a) La forma clásica de la Vidalita (del quechua = mi vida) es un cuarteto hexasílabo con el estribillo que da su nombre intercalado entre el primer y el segundo verso y entre el tercero y el cuarto;
Ejemplo:
(Ya en) mi pobre rancho
¡Vidalitá!
No existe la calma
desde que está ausente
¡Vidalitá!
el dueño de (mi al) ma.
Si suprimimos el estribillo, queda el cuarteto; pero la rima perfecta no es indispensable y abundan ejemplos de asonancia.
existen variantes en cuanto al metro, pues hay vidalitas que constan de cuartetos octosílabos, en cuyo caso el género adquiere un extraordinario poder de fecundidad, pudiendo convertir a su tipo todas las coplas octosílabas y aun todas las octavas octosílabas que puedan dividirse en dos cuartetos, intercalándoles debidamente la exclamación ¡Vidalita!;
Ejemplo:
Mis dichas y mis desdichas
¡Vidalitá!
son cual las olas del mar,
mis desdichas las que vienen,
¡Vidalitá!
mis dichas las que se van.
b) La vidalita es la trova doliente de todos los pueblos que aún conservan la savia de la tierra: la canta el pastor en el bosque, el campero en las faldas de los cerros, el labrador que guía la yunta de bueyes bajo los rayos del sol, la mujer que maneja el telar, el niño que juega en las arenas del arroyo y el arriero impasible que atraviesa la llanura desolada.
La vidalita, de trova rústica ha pasado a ser joya de poetas eruditos, lo que prueba su virtud congenial con el alma nativa…
Hay tristeza y delicadeza en su fondo, claridad y sencillez en su forma” (Rojas, Gauchescos.)
c) La vidalita, canción popular gauchesca, ha engendrado, por imitación, multitud de formas afines, como el cielito, formado por dos cuartetos octosílabos, siendo el segundo el estribillo que siempre es el mismo.
Se acompaña con una tonada criolla de baile.
Los tristes son composiciones breves, en décimas de metro octosílabo que tratan de asuntos generalmente melancólicos; relatos legendarios, amarguras de la vida, tristezas incontrolables de la raza, etc.
Pero como la décima requiere algún esfuerzo en cuanto a las rimas, los payadores optaron a menudo por la copla asonantada o por el romance liso y llano.
Citemos finalmente una estrofa de sentimental vidalita de forma especial:
Dicen que mas de mil hachas
van talando el quebrachal:
¡Quién sabe si estas cosechas
para el año volverán!
Vamos al monte
Que la algarroba madurando está.
(Ricardo Rojas, La cosecha de la algarroba).
Mencionaremos también la Milonga, canto popular de tonada monótona, los estilos en décimas, el dulce y amorosa yaraví de los indios serranos, acompañado con la quena o flauta peruana; la charanga, baile familiar, etc., que conservan bastante semejanza con los cantos árabes y andaluces importados por los conquistadores españoles.
La guitarra
Yo sé con dulces canciones
arrullar todos los nidos,
y sé rimar los latidos
de todos los corazones. (Rafael Obligado).
Noche en la Pampa
La noche abismó en su seno
las últimas claridades,
y en las vastas soledades
tendió su manto sereno.
El cielo de estrellas lleno,
acentuó su azul sombrío,
y el aire inmóvil y frío
de las noches transparentes,
en las hojas relucientes
empezó a helar el rocío. (Martín Coronado).
El capataz
Criollos del trabajo rudo
del rodeo y de la hierra,
fuertes hijos de la tierra
yo con el alma os saludo.
En la guerra sois escudo
de la patria y en la paz,
alegre la noble faz
por donde el sudor resbala,
sois su prenda y sois su gala
que lo diga el capataz. (Washington Bermúdez).
Fiesta campera
Van cayendo a la ramada
en los pingos de mi flor,
los gauchos de tirador
y bota destalonada;
los de la frente tostada
por los soles y el pampero,
los de mirada de acero
y de palabra serena,
esos que ocultan la pena
con el desdén altanero. (Lázaro Montiel).
Peón de campo
Es una entidad salida
de rudas combinaciones,
es un vapor de terrones
con atributos de vida;
es una nota perdida
sobre la inmensa llanura,
es una corriente pura
de verdosa pincelada,
con fulgurante cascada
detrás de su frente oscura. (Elías Regúlez).
El gaucho
Ama los campos cruzar
en su caballo veloz
oyendo la inmensa voz
de la extensión resonar;
nada le llega a faltar
mientras le quede este amigo
de sus placeres testigo,
en sus dolores presente,
y el último confidente
de su vejez sin abrigo.
(Segundo Villafañe).
Un saludo cordial,
edelabarra
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