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Me recordó a un relato de Cortazar,
un abrazo amigo, me ha encantado tu maravillosa
manera de adentrarte en lo irreal.
Aunque prevés el final, es muy interesante llegar a él. Vas uniendo el desdoblamiento con hilo fino y bordas el final con ese sabor metálico en la boca. Muy buenas algunas frases:
Me perturba, su voz se contagia, pues todos tenemos un “él” o un “ella”, o incluso un “ello”, que gritar. Todos tenemos nuestra tortura, nuestros demonios y temores, nuestros desalientos, nuestras hueras ilusiones, nuestras lamentaciones, nuestros llantos y frustraciones. Escuchándolo me vienen tantas cosas de dentro…
Y después de saborear el dolor el prota se une a su alter ego y canta una bonita canción. ¿Cuál será?
Muy bueno viejo old.
El de la habitación de al lado debe de estar borracho, no deja de cantar.
Canta a voces, ora entre risas ora llorando, es extraño. Pobre hombre, debe de tener el alma atormentada que alegre canta tristes canciones, con el tono más melancólico que he oído en mi vida, y entre llantos canciones que hablan de fiestas y esperanzas.
Aunque lo escucho amortiguado, en ocasiones canta estridente, desafinado, en otras melodioso, con armonía, y cuando en una canción aparece la palabra “ella” la repite sin parar y a voz en grito, como si quisiera hacer una cacofonía que rebotase en las paredes. Lo grita desafiante, como dando a entender una clave de su locura y su martirio, como si así quisiera exorcizar un sentimiento.
Me perturba, su voz se contagia, pues todos tenemos un “él” o un “ella”, o incluso un “ello”, que gritar. Todos tenemos nuestra tortura, nuestros demonios y temores, nuestros desalientos, nuestras hueras ilusiones, nuestras lamentaciones, nuestros llantos y frustraciones. Escuchándolo me vienen tantas cosas de dentro…
Pediré que me cambien, eso haré, que me alejen de él, que me alejen cuanto antes, pues ya empieza su voz a ser la mía, ya empiezo a tararear su música, a cantar sus canciones, a acompañar sus gritos, a llorar cuando él llora y a reír cuando él ríe. Ya empiezo a sentir la necesidad de gritar con él su “ella” que ahora es mi “ella” pero en vez de “ella” yo grito: “¡Basta!”. Lo grito, lo grito con todo mis pulmones, lo grito tan alto como puedo, hasta que por fin parece que se hace el silencio. Y me despierto.
Para darme cuenta que no era otro el borracho, el atormentado, sino yo, al tratar de zafarme de la cama de hospital a la que estoy atado. Y, pese al regusto amargo de los fármacos en mi boca, recuerdo el perfume de su piel, lo saboreo, lo huelo… y es cuando, otra vez, me adormezco, canturreando nuevamente una canción.
Gracias por tus palabras, amigo Maldonado.esos fármacos... tu prosa es algo que deja uno de leer, tienes la habilidad narrativa que atrapa
saludos cordiales
Coincido con Maldonado,tienes una habilidad muy tuya y exquisita para narrar,
es cierto,atrapa..
Creo que todos (aunque no lo digamos)tenemos un enemigo en la habitación de al lado que nos recuerda el sufrimiento,la desolación,las ganas imposibles,los miedos y las tristezas,y siempre la causa es un "ella"o un "el",incluso un "ellos"..y si hay que gritar,llorar o reír y patalear..pues hagámoslo !!!me ah encantado amigo..
La canción que me susurra mi duende mientras te leo,es.."Wish you were here".."Desearía que estuvieras aquí" del viejo Pink Floyd...es un buen tema.
Le estas dando la medicación?::jos1:::
Pásale algo por debajo de la puerta,veras que te sonríe con esa carita de tímido,
que es la que a mi mas me gusta,mientras se refleja en Maja..
Un abrazo chiquillo,estas escribiendo super!:::banana:::..todo tiene su lado positivo viste..aunque no lo parezca.
Te quiero..Gaby
El de la habitación de al lado debe de estar borracho, no deja de cantar.
Canta a voces, ora entre risas ora llorando, es extraño. Pobre hombre, debe de tener el alma atormentada que alegre canta tristes canciones, con el tono más melancólico que he oído en mi vida, y entre llantos canciones que hablan de fiestas y esperanzas.
Aunque lo escucho amortiguado, en ocasiones canta estridente, desafinado, en otras melodioso, con armonía, y cuando en una canción aparece la palabra “ella” la repite sin parar y a voz en grito, como si quisiera hacer una cacofonía que rebotase en las paredes. Lo grita desafiante, como dando a entender una clave de su locura y su martirio, como si así quisiera exorcizar un sentimiento.
Me perturba, su voz se contagia, pues todos tenemos un “él” o un “ella”, o incluso un “ello”, que gritar. Todos tenemos nuestra tortura, nuestros demonios y temores, nuestros desalientos, nuestras hueras ilusiones, nuestras lamentaciones, nuestros llantos y frustraciones. Escuchándolo me vienen tantas cosas de dentro…
Pediré que me cambien, eso haré, que me alejen de él, que me alejen cuanto antes, pues ya empieza su voz a ser la mía, ya empiezo a tararear su música, a cantar sus canciones, a acompañar sus gritos, a llorar cuando él llora y a reír cuando él ríe. Ya empiezo a sentir la necesidad de gritar con él su “ella” que ahora es mi “ella” pero en vez de “ella” yo grito: “¡Basta!”. Lo grito, lo grito con todo mis pulmones, lo grito tan alto como puedo, hasta que por fin parece que se hace el silencio. Y me despierto.
Para darme cuenta que no era otro el borracho, el atormentado, sino yo, al tratar de zafarme de la cama de hospital a la que estoy atado. Y, pese al regusto amargo de los fármacos en mi boca, recuerdo el perfume de su piel, lo saboreo, lo huelo… y es cuando, otra vez, me adormezco, canturreando nuevamente una canción.
[video=youtube;NavVfpp-1L4]https://www.youtube.com/watch?v=NavVfpp-1L4[/video]
Qué buen relato, Old. Me agradó ese sentimiento de perturbación que lograste transmitir, suena un poco aterrador, melancólico y a la vez es interesante.
Sin embargo, me dejó desconcertada el final; no sé si esté en el correcto, pero me hizo pensar en un intento de suicidio quizás.
Quedé prendida a la lectura, supiste cómo transmitir, está muy bien redactado.
Saludos![]()
Espectacular!!!!! No te imaginas lo que he disfrutado tu escrito!!! Felicitaciones viejo!!!! Un placer fue leerte!!!! Abrazos fraternos del entrerriano!!!!
Me alegra saber que te ha gustado el relatito, Danie.Me gustó mucho esta narración. Es atrapante de un principio, parece que el canto fue contagioso… jejeje pareciera como que intentarías pintar un reflejo de ese dolor y esa impotencia.
Muy bueno te lo repito. Es un placer conocer tus letras.
Un abrazo.
las alucinaciones, el desvarío y otras consencuencias producidas en la mente de cualquier adicto, llámese alcohol, droga o estupefacientes) nos hace perder el sentido de la realidad, tal el caso del protagonista de tu relato, que por cierto es un gran trabajo con el que supiste atraparnos y meternos en la trama.. Un placer amigo, pasar a dejarte mis huellas, como ya te había comentado, he leído todos pero no los había comentado!! Un abrazote y feliz Lunes!!!
Es una historia bien triste, el final deja a la expectativa, porque no se esperaba. Un placer leerlo
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