.

Vivo frente al mar,

a mi espalda las montañas,

pero a veces sólo contemplo

un sin fin de desesperanza.

El salitre que corroe

los hierros de la baranda,

el olor del vertedero

que a veces suelta mierda a las aguas.

La pintura de las paredes

que el sol tiene desconchadas

y que parecen viejas heridas

o puñaladas,

la humedades, las grietas, el techo,

teñido de alquitrán y nicotina,

el suelo, por el viento lleno de polvo,

mi vacío armario, mi rota silla,

mi viejo y quemado escritorio,

la ausencia de cuadros y de fotos

o de cualquier vestigio de una vida.

Pero, otras veces,

percibo el olor a vida por mi ventana,

el olor a mar,

el ronroneo de las olas,

veo la espuma, huelo las algas,

siento que la brisa recorre mi piel,

que el sol calienta mi cara,

veo que las gaviotas vuelan,

allá, donde les llevan sus alas,

y, al mirar al horizonte,

sólo me promete esperanza.
La dualidad de los sentimientos a través de tu ventana, muy bello, me ha gustado amigo Old Soul. Un abrazo. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba