Rafael Alvazalez
Poeta recién llegado
Saeta silente de sollozares sin sosiego,
hermana eres de la flecha de fuego
de aquel que dañaste y hundiste en desenfreno.
¡Oh gran señor de liras, oh Febo!,
nunca conseguiste ese idílico sebo
que saciaría tu insano anhelo
de Dafne la bella, de sus cabellos,
de su finura, de sus olímpicos destellos,
de sus portentosas caderas y senos...
La añoraste y en ella vertiste egos;
aguarda, gran señor, tus alcances son ciegos:
continua y su destino sellarás eterno.
hermana eres de la flecha de fuego
de aquel que dañaste y hundiste en desenfreno.
¡Oh gran señor de liras, oh Febo!,
nunca conseguiste ese idílico sebo
que saciaría tu insano anhelo
de Dafne la bella, de sus cabellos,
de su finura, de sus olímpicos destellos,
de sus portentosas caderas y senos...
La añoraste y en ella vertiste egos;
aguarda, gran señor, tus alcances son ciegos:
continua y su destino sellarás eterno.
Última edición: