Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me debo al Protector que me ama tanto
-no sé porqué su sol me ha bendecido
si torpe lo he dejado escarnecido
y roto por el fuste de mi espanto-.
Me debo a su calor, divino manto,
que cubre salvador mi pecho herido;
me debo a su milagro enternecido
por darme de beber su vino santo.
Deshago mi amargor en su dulzura,
mi muerte en el vigor de su promesa,
mi averno con la paz de su lisura…
Me debo a mi Señor y no me pesa
quererlo donde todo es espesura.
Abierto a su Emoción el Mal no apresa.
29/03/2018
-no sé porqué su sol me ha bendecido
si torpe lo he dejado escarnecido
y roto por el fuste de mi espanto-.
Me debo a su calor, divino manto,
que cubre salvador mi pecho herido;
me debo a su milagro enternecido
por darme de beber su vino santo.
Deshago mi amargor en su dulzura,
mi muerte en el vigor de su promesa,
mi averno con la paz de su lisura…
Me debo a mi Señor y no me pesa
quererlo donde todo es espesura.
Abierto a su Emoción el Mal no apresa.
29/03/2018
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