A esos buenos hombres

luci2

Poeta adicto al portal
No debemos etiquetar nunca de algo a las personas, por una razón determinada, esos tópicos que dan mucho que hablar en vano, pues cada cual, es como es y por matar uno a un gato, no se le puede llamar mata gatos, somos personas con nombres y apellidos, mujeres y hombres, no son menos, ni los unos, ni los otros.
Se me parte el alma, como algunos hombres, padecen la soledad de no ver a sus hijos tras un divorcio, puede fallar el matrimonio, pero el padre, sigue siendo lo que es, debe seguir ejerciendo como tal, disfrutar de la infancia de sus hijos y ellos también de este. Bien distinto sería que haya habido malos tratos, abusos u otros incidentes graves, en el cual interviene, la ley, el juez y de ahí, velaremos por la seguridad del niño.
Detengámonos en un hombre normal y corriente, que no nos engañemos, hay muchos en todo el mundo, es triste llegar al punto de no ser capaces de acordar entre ambos progenitores cuando visitarles, sin más, sin tener que poner papeles y malos tragos de por medio, precisamente a los hijos y por ellos, se supone que debe resultar más sencillo.
No es justo, que además de trabajar , ganar cuatro perras, se quede, sin casa, en algunos casos, sin coche, sin esa mascota fiel, que a diario sacaba a pasear, que pagó el chip , le enseño a respetar los huecos de la casa y jugar con sus hijos.
Me prestaría si fuese posible como abogada, psicóloga, entrenadora estratégica, enfermera de sus heridas, porque esa sangre que derraman en lágrimas, forman parte de su vida, de sus hijos, no los llevo en su vientre, ni los parió, pero el dolor compartido, las noches en vela, en estos hombre “Normales”, son tan dignos y admirables, como los de sus madres. Aportan como el que más, pues sin duda, son funciones distintas. Sin ellos, no podríamos ser madres, ni vivir esa maravillosa sensación durante nueve meses.
Al igual que hablo de ellos, los buenos hombres, también digo de ellas, existen varios tipos de personas, de distinto “Genero”, dejemos a un lado masculino, femenino, somos personas, sin más, no se es malo/a o buena/o, por ser mujer u hombre, no hay libro de instrucciones, para casi nada, en las reacciones propias tras un divorcio en una mujer o en un hombre, pero si, según actuemos, hay consecuencias, reacciones y daños colaterales en los hijos, esos, seres, que forman parte de ambos desde que nacen, hasta mueren.
Algunos seres, tras una ruptura tormentosa, en vez tomar descanso, sigue machando (Reitero, me da igual, ellos y ellas, tantas estadísticas, a veces, no es tal cual se nos cuenta) y las victimas, únicamente son los hijos, ellos padecen, más que el matrimonio, el daño que pretenden hacer al cónyuge o en este caso al ex, no mantienen la compostura, porque en verdad, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, pero dos no pelean, si uno no quiere.
Para finalizar, les comento que los padres, esos que menciono con base y lógica “ Normales” solo se les ha ido las manos, perdiendo la cabeza, terminando con su vida o cayendo en un pozo profundo y enroscarse en una depresión sin salida. Por eso, yo creo, que sería más conveniente firmar un papel de todo corazón, ( En vez de cosas materiales) cumplir y dejar disfrutar de los hijos, aunque el matrimonio se venga a pique.
 
Haces un planteamiento muy válido acerca de los hombres normales. El hombre, cuando contrae matrimonio, debe comprender que tiene dos funciones: Esposo y padre. y son papeles muy distintos. Al separarse en un divorcio, cesa las funciones de esposo pero la de padre debe y tiene que continuar porque los hijos siguen siendo hijos y requieren la presencia de la figura paterna para crecer como personas sanas. Me gusta mucho este tema pero no quiero alargarme mucho porque voy a convertirme en protagonista y no deseo quitar autoridad a la autora del tema. Un placer leer tu interesante trabajo. Besos.
 
No debemos etiquetar nunca de algo a las personas, por una razón determinada, esos tópicos que dan mucho que hablar en vano, pues cada cual, es como es y por matar uno a un gato, no se le puede llamar mata gatos, somos personas con nombres y apellidos, mujeres y hombres, no son menos, ni los unos, ni los otros.
Se me parte el alma, como algunos hombres, padecen la soledad de no ver a sus hijos tras un divorcio, puede fallar el matrimonio, pero el padre, sigue siendo lo que es, debe seguir ejerciendo como tal, disfrutar de la infancia de sus hijos y ellos también de este. Bien distinto sería que haya habido malos tratos, abusos u otros incidentes graves, en el cual interviene, la ley, el juez y de ahí, velaremos por la seguridad del niño.
Detengámonos en un hombre normal y corriente, que no nos engañemos, hay muchos en todo el mundo, es triste llegar al punto de no ser capaces de acordar entre ambos progenitores cuando visitarles, sin más, sin tener que poner papeles y malos tragos de por medio, precisamente a los hijos y por ellos, se supone que debe resultar más sencillo.
No es justo, que además de trabajar , ganar cuatro perras, se quede, sin casa, en algunos casos, sin coche, sin esa mascota fiel, que a diario sacaba a pasear, que pagó el chip , le enseño a respetar los huecos de la casa y jugar con sus hijos.
Me prestaría si fuese posible como abogada, psicóloga, entrenadora estratégica, enfermera de sus heridas, porque esa sangre que derraman en lágrimas, forman parte de su vida, de sus hijos, no los llevo en su vientre, ni los parió, pero el dolor compartido, las noches en vela, en estos hombre “Normales”, son tan dignos y admirables, como los de sus madres. Aportan como el que más, pues sin duda, son funciones distintas. Sin ellos, no podríamos ser madres, ni vivir esa maravillosa sensación durante nueve meses.
Al igual que hablo de ellos, los buenos hombres, también digo de ellas, existen varios tipos de personas, de distinto “Genero”, dejemos a un lado masculino, femenino, somos personas, sin más, no se es malo/a o buena/o, por ser mujer u hombre, no hay libro de instrucciones, para casi nada, en las reacciones propias tras un divorcio en una mujer o en un hombre, pero si, según actuemos, hay consecuencias, reacciones y daños colaterales en los hijos, esos, seres, que forman parte de ambos desde que nacen, hasta mueren.
Algunos seres, tras una ruptura tormentosa, en vez tomar descanso, sigue machando (Reitero, me da igual, ellos y ellas, tantas estadísticas, a veces, no es tal cual se nos cuenta) y las victimas, únicamente son los hijos, ellos padecen, más que el matrimonio, el daño que pretenden hacer al cónyuge o en este caso al ex, no mantienen la compostura, porque en verdad, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, pero dos no pelean, si uno no quiere.
Para finalizar, les comento que los padres, esos que menciono con base y lógica “ Normales” solo se les ha ido las manos, perdiendo la cabeza, terminando con su vida o cayendo en un pozo profundo y enroscarse en una depresión sin salida. Por eso, yo creo, que sería más conveniente firmar un papel de todo corazón, ( En vez de cosas materiales) cumplir y dejar disfrutar de los hijos, aunque el matrimonio se venga a pique.
No por ser hombre te doy la razón querida amiga sino como ser humano y me pongo en el papel de juez. Sean los motivos que sean exceptuando malos tratos etc... Un matrimonio venido a pique por equis circunstancias no significa que el padre deba perder su paternidad, lo será hasta que fallezca le guste o no a la ex mujer. Tampoco debería ser sinónimo de perder cuanto ha ido pagando con el fruto de su trabajo, casa por ejemplo. La ley está mal hecha, no hay reparto por igual, siempre sale uno perdiendo en este caso el hombre y no lo digo como hombre sino como humano.
Enorme trabajo Lucy que comparto gustosamente.
Gran abrazo amiga mía
 
Haces un planteamiento muy válido acerca de los hombres normales. El hombre, cuando contrae matrimonio, debe comprender que tiene dos funciones: Esposo y padre. y son papeles muy distintos. Al separarse en un divorcio, cesa las funciones de esposo pero la de padre debe y tiene que continuar porque los hijos siguen siendo hijos y requieren la presencia de la figura paterna para crecer como personas sanas. Me gusta mucho este tema pero no quiero alargarme mucho porque voy a convertirme en protagonista y no deseo quitar autoridad a la autora del tema. Un placer leer tu interesante trabajo. Besos.

Agradezco tu parada, tus palabras y planteamiento, porque tienes ideas bien claras y sin duda, muestras que lo vital son los hijos. BESOS .
 
No por ser hombre te doy la razón querida amiga sino como ser humano y me pongo en el papel de juez. Sean los motivos que sean exceptuando malos tratos etc... Un matrimonio venido a pique por equis circunstancias no significa que el padre deba perder su paternidad, lo será hasta que fallezca le guste o no a la ex mujer. Tampoco debería ser sinónimo de perder cuanto ha ido pagando con el fruto de su trabajo, casa por ejemplo. La ley está mal hecha, no hay reparto por igual, siempre sale uno perdiendo en este caso el hombre y no lo digo como hombre sino como humano.
Enorme trabajo Lucy que comparto gustosamente.
Gran abrazo amiga mía

Me consta amigo Luis, que tu respuesta e indignación es como buen ser humano y si, la Ley ha de ser por igual , en fin cuando yo salga de Presidenta, cambiaré las Leyes y el mundo jajajajaja, un abrazo mi querido amigo.
 
Completamente de acuerdo luci2, es triste ver como a veces esos hombres-padres normales , sufren tras un divorcio , pues dan todos por sus hijos y la madre lo sabe y se aprovechan de eso y usan a sus hijos como mercancía para seguir ejerciendo poder sobres sus ex. Un inmenso placer leerte , espero por mas.;)
 
No debemos etiquetar nunca de algo a las personas, por una razón determinada, esos tópicos que dan mucho que hablar en vano, pues cada cual, es como es y por matar uno a un gato, no se le puede llamar mata gatos, somos personas con nombres y apellidos, mujeres y hombres, no son menos, ni los unos, ni los otros.
Se me parte el alma, como algunos hombres, padecen la soledad de no ver a sus hijos tras un divorcio, puede fallar el matrimonio, pero el padre, sigue siendo lo que es, debe seguir ejerciendo como tal, disfrutar de la infancia de sus hijos y ellos también de este. Bien distinto sería que haya habido malos tratos, abusos u otros incidentes graves, en el cual interviene, la ley, el juez y de ahí, velaremos por la seguridad del niño.
Detengámonos en un hombre normal y corriente, que no nos engañemos, hay muchos en todo el mundo, es triste llegar al punto de no ser capaces de acordar entre ambos progenitores cuando visitarles, sin más, sin tener que poner papeles y malos tragos de por medio, precisamente a los hijos y por ellos, se supone que debe resultar más sencillo.
No es justo, que además de trabajar , ganar cuatro perras, se quede, sin casa, en algunos casos, sin coche, sin esa mascota fiel, que a diario sacaba a pasear, que pagó el chip , le enseño a respetar los huecos de la casa y jugar con sus hijos.
Me prestaría si fuese posible como abogada, psicóloga, entrenadora estratégica, enfermera de sus heridas, porque esa sangre que derraman en lágrimas, forman parte de su vida, de sus hijos, no los llevo en su vientre, ni los parió, pero el dolor compartido, las noches en vela, en estos hombre “Normales”, son tan dignos y admirables, como los de sus madres. Aportan como el que más, pues sin duda, son funciones distintas. Sin ellos, no podríamos ser madres, ni vivir esa maravillosa sensación durante nueve meses.
Al igual que hablo de ellos, los buenos hombres, también digo de ellas, existen varios tipos de personas, de distinto “Genero”, dejemos a un lado masculino, femenino, somos personas, sin más, no se es malo/a o buena/o, por ser mujer u hombre, no hay libro de instrucciones, para casi nada, en las reacciones propias tras un divorcio en una mujer o en un hombre, pero si, según actuemos, hay consecuencias, reacciones y daños colaterales en los hijos, esos, seres, que forman parte de ambos desde que nacen, hasta mueren.
Algunos seres, tras una ruptura tormentosa, en vez tomar descanso, sigue machando (Reitero, me da igual, ellos y ellas, tantas estadísticas, a veces, no es tal cual se nos cuenta) y las victimas, únicamente son los hijos, ellos padecen, más que el matrimonio, el daño que pretenden hacer al cónyuge o en este caso al ex, no mantienen la compostura, porque en verdad, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, pero dos no pelean, si uno no quiere.
Para finalizar, les comento que los padres, esos que menciono con base y lógica “ Normales” solo se les ha ido las manos, perdiendo la cabeza, terminando con su vida o cayendo en un pozo profundo y enroscarse en una depresión sin salida. Por eso, yo creo, que sería más conveniente firmar un papel de todo corazón, ( En vez de cosas materiales) cumplir y dejar disfrutar de los hijos, aunque el matrimonio se venga a pique.
Como afectado por la situación que mencionas te diré que resulta duro ver a tu hija cada 15 días, y eso que ahora que va siendo mayor (13 años) hay veces que ya no quiere porque tiene que hacer esto o lo otro o lo de más allá, se conforma uno con una llamada teléfonica diaría de 30 segundos, así es muy difícil ejercer de padre, yo llevo más de cuatro años divorciado y me he perdido todo el desarrollo de mi hija, fisico y psiquico, por circunstancias yo me quedé sin el trabajo de toda la vida al separarme y todo se complicó, me fui a vivir con mis padres y ahi sigo, son maravillosos y me han ayudado mucho, pues al principio estuve fatal, cada persona es un mundo y en mi caso particular ejercer de padre me es casi imposible. No tengo recursos, ni hogar propio y mi relación con mi ex ha ido de mal en peor. En fin Amanda me quiere y lo poco que nos vemos lo disfrutamos a tope. Esta es mi historia y asi os la he contado. Un abrazo. Paco.
 
Completamente de acuerdo luci2, es triste ver como a veces esos hombres-padres normales , sufren tras un divorcio , pues dan todos por sus hijos y la madre lo sabe y se aprovechan de eso y usan a sus hijos como mercancía para seguir ejerciendo poder sobres sus ex. Un inmenso placer leerte , espero por mas.;)

Amiga maig, gracias por asistir a este homenaje a esos hombres. Un abrazo.
 
Como afectado por la situación que mencionas te diré que resulta duro ver a tu hija cada 15 días, y eso que ahora que va siendo mayor (13 años) hay veces que ya no quiere porque tiene que hacer esto o lo otro o lo de más allá, se conforma uno con una llamada teléfonica diaría de 30 segundos, así es muy difícil ejercer de padre, yo llevo más de cuatro años divorciado y me he perdido todo el desarrollo de mi hija, fisico y psiquico, por circunstancias yo me quedé sin el trabajo de toda la vida al separarme y todo se complicó, me fui a vivir con mis padres y ahi sigo, son maravillosos y me han ayudado mucho, pues al principio estuve fatal, cada persona es un mundo y en mi caso particular ejercer de padre me es casi imposible. No tengo recursos, ni hogar propio y mi relación con mi ex ha ido de mal en peor. En fin Amanda me quiere y lo poco que nos vemos lo disfrutamos a tope. Esta es mi historia y asi os la he contado. Un abrazo. Paco.

Una vez más Paco, me alegro de no cohibirme de escribir sobre estos temas, lamento tu caso y te quiero más que antes por confesar abiertamente tu historia, deja que te diga dos cosas, o tres, mejor jajajaja, la primera, que cada cosa llega a su debido momento, que aunque estas tarden, no quiere decir que es imposibles y pese al amargo mal estar, la recompensa vale la pena, porque la sangre llama y a fin de cuenta es joven su mente no está aun predispuesta a entender y a recibirte, todo se dará. La segunda, habrá que prepararse de pasar a un tema , más ameno y divertido, llega la tercera entrega de María y la chiflada y la tercera y última, que públicamente te digo que te quiero como si te conociera, que te respeto, como si de mi hermano mayor se tratara, que te admiro, como ese poeta soñado en mi sueños y que tienes y tendrás siempre en mi una amiga, que te escuchará y te tiende la mano, para reír o llorar, mejor reír y cantar jajajajjja.

Un abrazo y dos besotes, eaaa, ya mi manó, no llores, eaaaa, eaaaaa.
 
Nadie debiera olvidar nunca que antes de ser mujer u hombre somos personas; y eso se deja de ser no por el sexo sino por los actos. Siempre he creído que los actos, como acción, tienen una reacción y que la discriminación positiva a veces es buena y otras no.
Buen relato en el que dejas tu pensar y en el cual se habla de personas normales y civilizadas a las cuales no se les deben quitar sus derechos.
Un abrazo Luci.
 
Bueno, buenoooo, uy pusiste un clavito bien clavao jejejej en parte te doy razón pero mi armaaa no todo el mundito es asi, pero aplaudo por que diste en la llaga de muchos. ABRAZOS
 

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