Orfelunio, querida, Gabriel no es el único que ha experimentado la crueldad, en carne propia. Recordemos la Peste Bubónica, que asoló Europa, al final de la Edad Media. O mismamente, el descenso en la población indígena norteamericana, de 60 millones de miembros, originales, a 800.000, como resultado de la lucha contra los conquistadores europeos.
Y hoy en día, ¿ Quién recuerda a los apaches ?
¿ Y a los navajos ?
Los cherokee, etc.
Yo sé que todos ponemos la otra mejilla, algunas veces.
Ya que la ley del Talión ( ojo por ojo y diente por diente ), ¡ No tiene sentido !
Es justa, aparentemente. Pero deja de serlo, si empleamos la violencia.
Y de tanto poner la otra mejilla, ¿ Sabes qué ocurre ?
Que se te va poniendo la cara, tan dura, tan dura, como la de los buenos políticos.
Porque para expresarnos libremente, debemos prepararnos a conciencia.
Es decir que vamos perdiendo el Miedo, a lo desconocido.
E incluso a los espacios abiertos. Que eso se llama agorafobia.