frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antecedentes.
El insigne pensador Lecomte du Nouy utilizó un ejemplo para aclarar la estricta capacidad de conocimiento del hombre, cuando plantea el caso de un microorganismo —para nuestro ejemplo, considerado inteligente— habitante de las pequeñísimas grietas de la piel de un elefante.
¿Qué concepto podría tener ese minúsculo ser de la rugosa cobertura del paquidermo? Para él, los altibajos de la gruesa epidermis serían barrancos y montañas más impresionantes que, para nosotros, las alturas del Aconcagua o los riscos del Himalaya. Podría ese organismo llegar a formarse, después de largos viajes de aventura, una imagen de la forma externa del elefante.
Difícil resulta, sin embargo, suponerlo capaz de ampliar y generalizar sus conocimientos hasta comprender la existencia de otros animales, de otras especies y, sobre todo, del hombre, independiente dominador del ser que a él lo alberga.
Ahora bien, si razonamos prudentemente, podríamos preguntarnos: ¿No estará el hombre metido en un contorno tan restringido como el del microbio inteligente que hemos imaginado? ¿No existirán en el universo realidades extrañas a nuestra escala conceptual y de observación?
Citado por Patricio T. Díaz Pazo
en su extraordinaria obra
“A horcajadas en el tiempo”
-----------------------------------
A LA MEMORIA DE Pierre Lecomte du Nouy
Busco tan solo un grano de Universo
que sea síntesis del Big Bang eterno y repetido,
porque si ocurrió, no ha sido el único,
ni será definitivo.
Millones y millones de años transcurridos,
y desde millones de galaxias interestelares
diversidad de humánidos[1] mutuamente se buscan,
y es tanta la distancia que los separa
y tanta la inmensidad del universo todo,
que ni siquiera saben
que ese universo poblado de galaxias,
donde millones y millones de estrellas alumbran como el día,
es luz multimilenaria,
que ya no existe en estos días..
¿Qué somos entonces?
Simples humánidos de un pequeño planeta insignificante,
partículas universales que, sin saberlo,
habitamos la cruda piel del elefante imaginario de Lecomte du Nouy
errantes en los tiempos de un big bang perdido.
¿Qué seremos mañana?
Puede vivirse con la tierra atada a los hombros
de los tiempos que existieron
mirando el cielo lleno de estrellas,
que no existen, porque ya se han ido,
aunque algún día existan humánidos de tiempos futuros
que desde otras lejanas galaxias vean nuestra Vía Láctea,
sin saber que hace milenios de milenios,
ha desaparecido..
Frank Calle (11 / mar / 2018)
[1] Término con el que el autor identifica a seres inteligentes de cualquier parte del universo, incluido el hombre.
El insigne pensador Lecomte du Nouy utilizó un ejemplo para aclarar la estricta capacidad de conocimiento del hombre, cuando plantea el caso de un microorganismo —para nuestro ejemplo, considerado inteligente— habitante de las pequeñísimas grietas de la piel de un elefante.
¿Qué concepto podría tener ese minúsculo ser de la rugosa cobertura del paquidermo? Para él, los altibajos de la gruesa epidermis serían barrancos y montañas más impresionantes que, para nosotros, las alturas del Aconcagua o los riscos del Himalaya. Podría ese organismo llegar a formarse, después de largos viajes de aventura, una imagen de la forma externa del elefante.
Difícil resulta, sin embargo, suponerlo capaz de ampliar y generalizar sus conocimientos hasta comprender la existencia de otros animales, de otras especies y, sobre todo, del hombre, independiente dominador del ser que a él lo alberga.
Ahora bien, si razonamos prudentemente, podríamos preguntarnos: ¿No estará el hombre metido en un contorno tan restringido como el del microbio inteligente que hemos imaginado? ¿No existirán en el universo realidades extrañas a nuestra escala conceptual y de observación?
Citado por Patricio T. Díaz Pazo
en su extraordinaria obra
“A horcajadas en el tiempo”
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A LA MEMORIA DE Pierre Lecomte du Nouy
Busco tan solo un grano de Universo
que sea síntesis del Big Bang eterno y repetido,
porque si ocurrió, no ha sido el único,
ni será definitivo.
Millones y millones de años transcurridos,
y desde millones de galaxias interestelares
diversidad de humánidos[1] mutuamente se buscan,
y es tanta la distancia que los separa
y tanta la inmensidad del universo todo,
que ni siquiera saben
que ese universo poblado de galaxias,
donde millones y millones de estrellas alumbran como el día,
es luz multimilenaria,
que ya no existe en estos días..
¿Qué somos entonces?
Simples humánidos de un pequeño planeta insignificante,
partículas universales que, sin saberlo,
habitamos la cruda piel del elefante imaginario de Lecomte du Nouy
errantes en los tiempos de un big bang perdido.
¿Qué seremos mañana?
Puede vivirse con la tierra atada a los hombros
de los tiempos que existieron
mirando el cielo lleno de estrellas,
que no existen, porque ya se han ido,
aunque algún día existan humánidos de tiempos futuros
que desde otras lejanas galaxias vean nuestra Vía Láctea,
sin saber que hace milenios de milenios,
ha desaparecido..
Frank Calle (11 / mar / 2018)
[1] Término con el que el autor identifica a seres inteligentes de cualquier parte del universo, incluido el hombre.
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