A la muerte

adolfo vilatte l.

Poeta recién llegado
Me gusta ver la tumba solitaria
donde un sauce inclina su follaje,
me gusta alzar tristísima plegaria
allí donde descansa el triste paria
al lado del señor de gran linaje.

Allí siento placer, grata ventura;
olvido el mundo, olvido mis pesares,
y cuando el viento en el ciprés murmura
presa el alma de amor y de ternura,
me arrodillo del luto en los altares.

Allí me gusta,si,templar mi lira,
y saludarte ¡Oh!, muerte misteriosa,
y cuando el día lentamente expira,
alzarte el ¡Ay! del alma que delira,
pronta a volar a tu región hermosa.

Quien pasa tus simbólicos umbrales,
deja al entrar honores y riquezas;
¡Oh!, para ti los hombres son iguales;
no te conmueven misas, funerales,
no te deslumbran glorias ni bellezas.

El necio vulgo teme el soplo helado
que de tus antros lúgubres exhalas,
y de su pequeñez horrorizado
espera ante tu sombra arrodillado,
el roce frío de tus negras alas.

Yo te espero, con alma agradecida,
como el viajero espera nueva aurora
para seguir su marcha interrumpida,
y en ondas de una mar embravecida
lanzo hacia ti mi barca voladora.

¡Y qué es la vida sino la agreste ruta
que nos conduce a la mansión tranquila!
La existencia nos brinda amarga fruta,
¡Cuan húmeda, cuán triste es esa gruta
que llaman mundo y que maldad destila!

Qué importan los gusanos de la tumba,
de un cadaver los pútridos olores;
qué importa que la escoria vil sucumba,
por eso el ideal no se derrumba
ni el alma pierde el brillo de sus flores.

¡Oh! morir es nacer para otra vida
más sideral, más bella y luminosa;
es el adiós al antro donde anida
la materia enlodada y pervertida,
es la verdad con su blancura hermosa.

Mortales, la existencia es solamente
un destello del alba en las tinieblas,
y que sonriendo, besa nuestra frente,
como un suspiro de lejano ambiente
humedecido por lejanas nieblas.

La muerte dice paz, dice esperanza;
la vida dice ruidos , sinsabores.
Mientras la vida entre el dolor avanza,
la muerte ofrece un cielo de bonanza
rico de luz y fraganciosas flores.
....................................................
.....................................................
Cuando vengas ¡Oh! muerte misteriosa
sobre mi ser tender tu negro velo,
hazlo, te lo ruego, en tarde silenciosa,
cuando la brisa envia cariñosa
su fragancia a los angeles del cielo.

Adolfo Villate Lvigne, publicado por A.o.m.
 
Un poema excelente desrrollas en estos quintetos dedicados a exaltar las ventajas de pasar a la otra vida.

Te sugiero revisar el segundo (10) y el antepenúltimo verso(12) además de este, que incumplen la métrica endecasílaba del resto.

¡Y qué es la vida sino la agreste ruta...(12)

Antes de que los moderadores lo repasen...::barf::

Unplacer.jpg
 
Debo agradecer la gentileza de tu respuesta...
pero por respeto debo decirte que ya es imposible corregir nada...
el autor está muerto...yo las publico con autorización del foro.

Muchisimas gracias, amigo...

muy buena onda para vos...
 
Me gusta ver la tumba solitaria
donde un sauce inclina su follaje,
me gusta alzar tristísima plegaria
allí donde descansa el triste paria
al lado del señor de gran linaje.

Allí siento placer, grata ventura;
olvido el mundo, olvido mis pesares,
y cuando el viento en el ciprés murmura
presa el alma de amor y de ternura,
me arrodillo del luto en los altares.

Allí me gusta,si,templar mi lira,
y saludarte ¡Oh!, muerte misteriosa,
y cuando el día lentamente expira,
alzarte el ¡Ay! del alma que delira,
pronta a volar a tu región hermosa.

Quien pasa tus simbólicos umbrales,
deja al entrar honores y riquezas;
¡Oh!, para ti los hombres son iguales;
no te conmueven misas, funerales,
no te deslumbran glorias ni bellezas.

El necio vulgo teme el soplo helado
que de tus antros lúgubres exhalas,
y de su pequeñez horrorizado
espera ante tu sombra arrodillado,
el roce frío de tus negras alas.

Yo te espero, con alma agradecida,
como el viajero espera nueva aurora
para seguir su marcha interrumpida,
y en ondas de una mar embravecida
lanzo hacia ti mi barca voladora.

¡Y qué es la vida sino la agreste ruta
que nos conduce a la mansión tranquila!
La existencia nos brinda amarga fruta,
¡Cuan húmeda, cuán triste es esa gruta
que llaman mundo y que maldad destila!

Qué importan los gusanos de la tumba,
de un cadaver los pútridos olores;
qué importa que la escoria vil sucumba,
por eso el ideal no se derrumba
ni el alma pierde el brillo de sus flores.

¡Oh! morir es nacer para otra vida
más sideral, más bella y luminosa;
es el adiós al antro donde anida
la materia enlodada y pervertida,
es la verdad con su blancura hermosa.

Mortales, la existencia es solamente
un destello del alba en las tinieblas,
y que sonriendo, besa nuestra frente,
como un suspiro de lejano ambiente
humedecido por lejanas nieblas.

La muerte dice paz, dice esperanza;
la vida dice ruidos , sinsabores.
Mientras la vida entre el dolor avanza,
la muerte ofrece un cielo de bonanza
rico de luz y fraganciosas flores.
....................................................
.....................................................
Cuando vengas ¡Oh! muerte misteriosa
sobre mi ser tender tu negro velo,
hazlo, te lo ruego, en tarde silenciosa,
cuando la brisa envia cariñosa
su fragancia a los angeles del cielo.

Adolfo Villate Lvigne, publicado por A.o.m.

Estimado Adolfo, tengo varias consideraciones que hacer referente a estos magníficos, profundos y excelentes versos endecasílabos agrupados en estrofas de bellos quintetos:
Sin entrar a valorar que el 1º verso del 7º quinteto no sería preceptivo, pues es un verso dodecasílabo irregular de 5 y 7 sílabas. Pienso a mi modesto entender, que este foro no es el más adecuado para la presentación de autores que no tengan la potestad de corregir los errores que se puedan detectar según las más ortodoxas normas de la poesía clásica.
Algunos poetas y poesías clásicas consagrados y usadas como referencias en nuestros libros de cabecera, podrían tener el mismo hándicap que tiene este honorable autor, ya desaparecido, en algún que otro verso; por respeto a ellos no creo que sería la mejor forma de homenajearlos.
Yo particularmente no entro a calificar este poema y te recomiendo que lo presentes en otro foro más adecuado. Pero como siempre me someto al razonamiento de la experiencia y buen hacer del Maestro Edelabarra, por lo que él tiene la última palabra en esta cuestión.
Referente al comentario que le haces al Maestro Maramin y por el cual me he percatado de la autoría de este poema y sin entrar a valorar la autorización de la Dirección de este Portal, permíteme que te sugiera que dejes más clara la autoría de los poemas de este autor.
Con todos mis respetos a ti y al autor de estos versos, recibe un cordial saludo.
 
Última edición:
Me parecen estimado Antonio, de suma prudencia y sabiduria tus consideraciones...solamente queria saber lo que esa calificada mesa opinaba de los poemas de autoria de Adolfo Vilatte Lavigne.
Este poeta fallecido era mi abuelo y con todo agradecimiento los saludo a ustedes.
Adolfo Mirande Vilatte
26 de enero de 2014
Azul, Bs. As.
Era mi interes, conocer que calificación merceria el poema de Vilatte en un supuesto concurso.
Ruego se disculpe cualquier indeseada desubicación de mi parte o culquier falta de respeto a cualquier poeta de la tierra y de cualquier epoca.
Muy buena onda para ustedes con toda mi admiración y buena voluntad.
 
Última edición:
Me gusta ver la tumba solitaria
donde un sauce inclina su follaje, (10 síl.)
me gusta alzar tristísima plegaria
allí donde descansa el triste paria
al lado del señor de gran linaje.

Allí siento placer, grata ventura;
olvido el mundo, olvido mis pesares,
y cuando el viento en el ciprés murmura
presa el alma de amor y de ternura,
me arrodillo del luto en los altares.

Allí me gusta,si,templar mi lira,
y saludarte ¡Oh!, muerte misteriosa, (4-5-6-10)
y cuando el día lentamente expira,
alzarte el ¡Ay! del alma que delira,
pronta a volar a tu región hermosa.

Quien pasa tus simbólicos umbrales,
deja al entrar honores y riquezas;
¡Oh!, para ti los hombres son iguales;
no te conmueven misas, funerales,
no te deslumbran glorias ni bellezas.

El necio vulgo teme el soplo helado
que de tus antros lúgubres exhalas,
y de su pequeñez horrorizado
espera ante tu sombra arrodillado,
el roce frío de tus negras alas.

Yo te espero, con alma agradecida,
como el viajero espera nueva aurora
para seguir su marcha interrumpida,
y en ondas de una mar embravecida
lanzo hacia ti mi barca voladora.

¡Y qué es la vida sino la agreste ruta (12 síl.)
que nos conduce a la mansión tranquila!
La existencia nos brinda amarga fruta,
¡Cuan húmeda, cuán triste es esa gruta
que llaman mundo y que maldad destila!

Qué importan los gusanos de la tumba,
de un cadáver los pútridos olores;
qué importa que la escoria vil sucumba,
por eso el ide-al no se derrumba
ni el alma pierde el brillo de sus flores.

¡Oh! morir es nacer para otra vida
más sideral, más bella y luminosa;
es el adiós al antro donde anida
la materia enlodada y pervertida,
es la verdad con su blancura hermosa.

Mortales, la existencia es solamente
un destello del alba en las tinieblas,
y que sonriendo, besa nuestra frente,
como un suspiro de lejano ambiente
humedecido por lejanas nieblas.

La muerte dice paz, dice esperanza;
la vida dice ruidos , sinsabores.
Mientras la vida entre el dolor avanza,
la muerte ofrece un cielo de bonanza
rico de luz y fraganciosas flores.
....................................................
.....................................................
Cuando vengas ¡Oh! muerte misteriosa (3-5-6-10)
sobre mi ser tender tu negro velo,
hazlo, te lo ruego, en tarde silenciosa, (12 síl.)
cuando la brisa envia cariñosa
su fragancia a los ángeles del cielo.

Adolfo Villate Lvigne, publicado por A.o.m.

Estimado Adolfo, estos excelentes quintetos, tienen alguna irregularidad métrica que señalo y un par de versos con acentos antirrítmicos, por lo que son NO APTOS;
esto nada tiene que ver con la altísima calidad poética de los mismos, algo esproncedianos y con la sonoridad propia de la época, ya que veo recién ahora que no son de tu autoría sino de tu abuelo ya acaecido, por lo que es inútil ya este análisis,
un saludo cordial,
edelabarra
 
Estimado amigo Edelabarra, "bien explicado, bien entendido"...no son aptos, pero agradezco la consideración de vuestra parte de haberlos leido tan concienzudamente y de haberlos criticado.
Me causo agradable curiosidad lo de "esproncediano", ya que rindo culto a la pluma de don José.
Aun considerado con la sonoridad propia de su epoca, con su exaltación épica y su exacerbado romanticismo.
Muy agradecido a la atención de ustedes.
Adolfo Mirande
 
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