ariocmendoza
Poeta recién llegado
He querido escribirte esto aunque no te conozco aún, y sin embargo, hasta el día que llegues, te estaré esperando con locas ansias.
Quiero contarte que en la vida, he sufrido mucho. Conocí a una persona que me encantaba, pero no me fascinaba. Que me hacía sentir bien, querido, tierno, frágil… que logró ser mi debilidad y fortaleza al mismo tiempo. Completamente cambiante, podía hacerme pasar del odio a la dicha con solo dibujar en su rostro una mueca.
Su sonrisa me hacía sentir que ella era para mí. Hacía gestos a los que no estaba acostumbrado, me encantaba, me hacía sentir querido e importante. No sabía que era lo que sentía, no sabía que era lo que pasaba, pero había llegado a ser una parte importante de mi día a día… de mi vida.
La quería, la amaba, la respetaba e idolatraba, aun cuando ella ya no estaba.
La veía en mis sueños y con ella florecían todos mis pensamientos. Despertaba mis más bajos deseos por tenerla entre mis brazos de nuevo. La extrañaba, pero había algo que me incomodaba: existía alguien, una sombra que no me dejaba vivir tranquilo. Era una persona importante en su vida. Era más que su amigo y significaba todo para ella.
Si estaba dolida, corría desesperada a refugiarse en las publicaciones de ese tipo… su amigo, su amante, su lobo.
Ella me lastimaba con cada una de sus palabras y acciones. No lo sabía, lo hacía inconsciente, pero lo hacía y era lo que me dolía.
Realmente no sabes cuánto sufría entonces, no sabes qué es lo que sentía en ese momento. Es algo llamado ‘no sé’, un coraje por dejar todo y lanzarlo al cuerno; de no vivir para no sentir lo que por ella sentía. Pero era tan cobarde que no la dejaba ir, no quería separarme de ella del todo… hasta que lo logré.
No quiero que me juzgues, sólo quiero que sepas que lo que estás leyendo ahora frente a ti, refleja la mejor versión de mí. Para cuando leas esto, sabrás que soy alguien que en el amor ha sufrido, que ha llorado, que de muchas caídas se ha levantado hasta lo hace con estilo. No soy un hombre malo, pero he cometido muchos errores, mismos que me han hecho crecer y madurar. Siéntete segura de que soy un hombre pleno y feliz, que a pesar de su sufrimiento, ha sabido vencer y salir adelante.
Por eso estoy aquí, para entregarte todo mi amor, cariño y respeto. No te alejes, no tengas miedo. No quiero que sufras y llores por despecho. He esperado tanto tiempo para poder decirte lo que siento, para poder mirarte a los ojos y decir que eres lo que siempre he soñado… la mujer de mis sueños, la mujer que amo.
Quiero contarte que en la vida, he sufrido mucho. Conocí a una persona que me encantaba, pero no me fascinaba. Que me hacía sentir bien, querido, tierno, frágil… que logró ser mi debilidad y fortaleza al mismo tiempo. Completamente cambiante, podía hacerme pasar del odio a la dicha con solo dibujar en su rostro una mueca.
Su sonrisa me hacía sentir que ella era para mí. Hacía gestos a los que no estaba acostumbrado, me encantaba, me hacía sentir querido e importante. No sabía que era lo que sentía, no sabía que era lo que pasaba, pero había llegado a ser una parte importante de mi día a día… de mi vida.
La quería, la amaba, la respetaba e idolatraba, aun cuando ella ya no estaba.
La veía en mis sueños y con ella florecían todos mis pensamientos. Despertaba mis más bajos deseos por tenerla entre mis brazos de nuevo. La extrañaba, pero había algo que me incomodaba: existía alguien, una sombra que no me dejaba vivir tranquilo. Era una persona importante en su vida. Era más que su amigo y significaba todo para ella.
Si estaba dolida, corría desesperada a refugiarse en las publicaciones de ese tipo… su amigo, su amante, su lobo.
Ella me lastimaba con cada una de sus palabras y acciones. No lo sabía, lo hacía inconsciente, pero lo hacía y era lo que me dolía.
Realmente no sabes cuánto sufría entonces, no sabes qué es lo que sentía en ese momento. Es algo llamado ‘no sé’, un coraje por dejar todo y lanzarlo al cuerno; de no vivir para no sentir lo que por ella sentía. Pero era tan cobarde que no la dejaba ir, no quería separarme de ella del todo… hasta que lo logré.
No quiero que me juzgues, sólo quiero que sepas que lo que estás leyendo ahora frente a ti, refleja la mejor versión de mí. Para cuando leas esto, sabrás que soy alguien que en el amor ha sufrido, que ha llorado, que de muchas caídas se ha levantado hasta lo hace con estilo. No soy un hombre malo, pero he cometido muchos errores, mismos que me han hecho crecer y madurar. Siéntete segura de que soy un hombre pleno y feliz, que a pesar de su sufrimiento, ha sabido vencer y salir adelante.
Por eso estoy aquí, para entregarte todo mi amor, cariño y respeto. No te alejes, no tengas miedo. No quiero que sufras y llores por despecho. He esperado tanto tiempo para poder decirte lo que siento, para poder mirarte a los ojos y decir que eres lo que siempre he soñado… la mujer de mis sueños, la mujer que amo.