Antomar Alas
Poeta recién llegado
Si te estuvieras más,
me sentiría así de vivaz:
como lo es el ruido,
que aun sin armonía siempre descolla.
¿Y si acaso, vendrías a quedarte?
Es que no es de mi agrado verte tan tarde;
y para exacerbo, solo cuando mi cuerpo ya
está decadente.
Yo te espero, al menos cuando aquí esté insomnio.
Sí, yo te espero allí…
Es tan solo el inicio tuyo que percibo.
Sos una ráfaga de misterios, que antes
no quería abrir.
Yo te vi siendo cría,
y no pude más que gritar, al pensar
que estabas muerta o que yo estaba ciego.
Si te quedaras un poco más,
haría tantas cosas, más otras no podría.
Lo que sé es, que de calcio carecería.
Sos la postrera entre todas y la más temida;
y sé que siempre has yacido conmigo.
He de elegir vivir a tu lado, aun a tu manera;
porque prefiero dormir incesante
que despierto en agonía.
me sentiría así de vivaz:
como lo es el ruido,
que aun sin armonía siempre descolla.
¿Y si acaso, vendrías a quedarte?
Es que no es de mi agrado verte tan tarde;
y para exacerbo, solo cuando mi cuerpo ya
está decadente.
Yo te espero, al menos cuando aquí esté insomnio.
Sí, yo te espero allí…
Es tan solo el inicio tuyo que percibo.
Sos una ráfaga de misterios, que antes
no quería abrir.
Yo te vi siendo cría,
y no pude más que gritar, al pensar
que estabas muerta o que yo estaba ciego.
Si te quedaras un poco más,
haría tantas cosas, más otras no podría.
Lo que sé es, que de calcio carecería.
Sos la postrera entre todas y la más temida;
y sé que siempre has yacido conmigo.
He de elegir vivir a tu lado, aun a tu manera;
porque prefiero dormir incesante
que despierto en agonía.