c s
Poeta recién llegado
A ti que te crees princesa,
de cuento de hadas.
Que habitas en tu morada
fortificada.
Buscando del bandido protegerte;
hiciste tu castillo, impenetrable.
Oh amada...
¿Quien pudiera demostrarte
que la fuerza que a mí me mueve
es verdadera?
No quieres que yo te vea
alegas, que no eres bella.
¡Quién te ha dicho esa mentira!,
maldita sea...
Tampoco yo, soy apuesto;
simplemente un aldeano;
y mi cuerpo, dista mucho,
de ser perfecto.
Sólo permites que lea
escasas y bellas palabras;
que aparecen en las cartas
que me mandas.
Imagino tu mirada,
con sonrisa inmaculada;
y sostengo así, mi alma
esperanzada.
Lo que hablas, no comparto,
lo respeto resignado;
apartado, que remedio...
yo te quiero.
de cuento de hadas.
Que habitas en tu morada
fortificada.
Buscando del bandido protegerte;
hiciste tu castillo, impenetrable.
Oh amada...
¿Quien pudiera demostrarte
que la fuerza que a mí me mueve
es verdadera?
No quieres que yo te vea
alegas, que no eres bella.
¡Quién te ha dicho esa mentira!,
maldita sea...
Tampoco yo, soy apuesto;
simplemente un aldeano;
y mi cuerpo, dista mucho,
de ser perfecto.
Sólo permites que lea
escasas y bellas palabras;
que aparecen en las cartas
que me mandas.
Imagino tu mirada,
con sonrisa inmaculada;
y sostengo así, mi alma
esperanzada.
Lo que hablas, no comparto,
lo respeto resignado;
apartado, que remedio...
yo te quiero.