Évano
Libre, sin dioses.
la luz del suelo acaricia
a/las (de) sombras de ayer,
y (h)a/los (de) ojos de mármol
de un niño cubierto de (h)oj(a/o)s
caídas del telón del estío.
la vida es estatua de mármol.
el cincelo de nuestra propia mano
nos borrará las dactilares yemas
y romperá el ajeno sexo, al alma,
y a un cuerpo que será luz en la tierra,
un ayer de solombra y hoja mezcladas
ante los (h)oj(o/a)s de un niño marmóreo.
el mundo es un banco de la noche
de un parque solitario cualquiera,
donde hombres-cruces, que van y vienen
de (y a un) cementerio cualquiera,
desmiembran a cualquier infancia de mármol
entre una niebla que, impasible y callada,
la envuelve y encierra en lágrima blanca
mientras espera que su estío lo arranque
y ultraje y rompa la (m)a/l/(v)a/d/a m/u/e/r/t/e.
a/las (de) sombras de ayer,
y (h)a/los (de) ojos de mármol
de un niño cubierto de (h)oj(a/o)s
caídas del telón del estío.
la vida es estatua de mármol.
el cincelo de nuestra propia mano
nos borrará las dactilares yemas
y romperá el ajeno sexo, al alma,
y a un cuerpo que será luz en la tierra,
un ayer de solombra y hoja mezcladas
ante los (h)oj(o/a)s de un niño marmóreo.
el mundo es un banco de la noche
de un parque solitario cualquiera,
donde hombres-cruces, que van y vienen
de (y a un) cementerio cualquiera,
desmiembran a cualquier infancia de mármol
entre una niebla que, impasible y callada,
la envuelve y encierra en lágrima blanca
mientras espera que su estío lo arranque
y ultraje y rompa la (m)a/l/(v)a/d/a m/u/e/r/t/e.
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