Jesús B.Rodriguez Saludes
Poeta recién llegado
Quiero sólo rezar a los dioses fuertes,
aquellos de inconfundible raigambre,
de vigorosos semblantes,
de depurada materia;
dioses sin miedos,
atronadores,
inapelables,
que no rehúyan el exquisito placer de una dolorosa victoria,
ni que les tiemble la voz ni los huesos
cuando acudan a protegernos.
Yo quiero sólo rezar a esos dioses,
arrodillarme ante ellos para cantarles mis loas,
dejar que se embriaguen con este dulce rencor
que acumulan mis derrotas,
confesarles sin pudor esta música herida
compuesta desde el propio corazón de mis entrañas.
Dioses de polvo y aliento,
tan frágiles como yo,
mortales igual que yo
y, sin embargo, eternos.
Dioses de espadas enhiestas,
dispuestos a verter su sangre sagrada por los vencidos
y resarcir cada escarnio
sin derramar una lágrima.
¡Oh, dioses fuertes.
Soplad y arrasad de una vez con todo lo feo.
Venid a rezar junto a mí como buenos amigos.
De nuevo ocupad las hornacinas vacías
y los altares desiertos!
Yo os volveré a rezar con humilde vehemencia.
Rezad si queréis por mí.
Pero no me dejéis otra vez,
desahuciado,
en la mitad del camino.
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