eenciso
Poeta fiel al portal
Hoy que llueve, tengo tu retrato en la mano,
es una imagen inasequible, pero relente,
un deseo volando por encima de las nubes negras
desorbitadamente lejos de mis límites,
es insondable extrañarte aquí, pero ecuánime;
En ella, tus cabellos cierran los bordes de tu semblante,
dejan su resplandor como pétalos abiertos por la mañana,
una de tus cejas dibuja la fantasiosa ola de seno inquietante,
tus ojos como pequeñas esferas de diamante a la sombra;
Son soles radiando entre tus negras pestañas,
y, como en cualquier cascada maravillosa,
tu nariz cae en medio de tu mirada sin mañas,
entre pequeños torbellinos, tus fosas
aparecen perfectamente dibujadas.
Desde tu expresión elegida,
tus labios obedecen la oración de la pausa,
se abren al compás del color rosa,
Tu mentón estilado se desliza como dirigida
hacia el cuello desnudo cercado por la gargantilla
con la esfera de estaño y plata;
Eres, una sonrisa, sin ribetes de elocuencia,
una mirada clemente, mas no altiva,
una afable presencia, una imagen opulenta del amor…
Yo, imagino que sueñas los sueños del viento, ingenua
en tu más honda perfección…
es una imagen inasequible, pero relente,
un deseo volando por encima de las nubes negras
desorbitadamente lejos de mis límites,
es insondable extrañarte aquí, pero ecuánime;
En ella, tus cabellos cierran los bordes de tu semblante,
dejan su resplandor como pétalos abiertos por la mañana,
una de tus cejas dibuja la fantasiosa ola de seno inquietante,
tus ojos como pequeñas esferas de diamante a la sombra;
Son soles radiando entre tus negras pestañas,
y, como en cualquier cascada maravillosa,
tu nariz cae en medio de tu mirada sin mañas,
entre pequeños torbellinos, tus fosas
aparecen perfectamente dibujadas.
Desde tu expresión elegida,
tus labios obedecen la oración de la pausa,
se abren al compás del color rosa,
Tu mentón estilado se desliza como dirigida
hacia el cuello desnudo cercado por la gargantilla
con la esfera de estaño y plata;
Eres, una sonrisa, sin ribetes de elocuencia,
una mirada clemente, mas no altiva,
una afable presencia, una imagen opulenta del amor…
Yo, imagino que sueñas los sueños del viento, ingenua
en tu más honda perfección…