A mi muerte

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Ven, muerte, no como sombra que apaga,sino como la última brisa que besa el rostro,como el eco suave que respira entre los muros de la memoria.
Eres el silencio que ronda, la noche que abraza, el final del río que se entrega al mar.

Te espero, no con miedo,
sino con la ternura de quien entiende
que el día, aunque largo y luminoso,
siempre se entrega al reposo.
He sido caminante y piedra,
surco y semilla, fuego que ardió con fuerza y ceniza que volvió a la tierra.

Mi vida fue un cántico interminable,
a veces dulce, a veces quebrado,
siempre humano.
Amé con la furia del viento
y lloré con la calma de la lluvia,
reí como quien ve el sol nacer
y sufrí como quien se despide de una estrella.

Tú, muerte, no eres enemigo,
eres el rostro inevitable
que se encuentra al final del sendero,
la caricia que cierra los ojos cansados
y libera al alma de su propio peso.

No temas por mí,
mi tiempo fue mío, y lo viví.
Me tejí con las fibras de los días,
me empapé de la lluvia de los años,
y florecí, aunque fugaz, como todo lo bello.

Cuando llegues, no hables.
Déjame oír los ecos de mi risa,
los pasos que dejé sobre la arena,
las voces que amé y que ahora me esperan al otro lado del río.

He sido vida, y ahora seré tierra.
He sido tiempo, y ahora seré eternidad.
Ven, muerte, amiga inevitable,
que en tu abrazo final encuentro el hogar que siempre me aguardó.
 
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