Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Adónde has ido padre, desatento,
que no acierto tu senda ni tu rastro?
Te reclamo entre ruinas de alabastro
pero no alcanzo el roce de tu aliento.
Dime siquiera a qué cielo opulento
fuiste a aliviar el fúnebre catastro
de lloradas ausencias, por qué arrastro
tu brutal abandono y mi lamento.
Si mi sueño infantil fue sosegado
en la perpetua paz a ti debida,
si exento de pesar y de pecado
¿por qué, padre del alma, esta partida,
este dolor, de ti deshabitado
y este golpe temprano y homicida?
que no acierto tu senda ni tu rastro?
Te reclamo entre ruinas de alabastro
pero no alcanzo el roce de tu aliento.
Dime siquiera a qué cielo opulento
fuiste a aliviar el fúnebre catastro
de lloradas ausencias, por qué arrastro
tu brutal abandono y mi lamento.
Si mi sueño infantil fue sosegado
en la perpetua paz a ti debida,
si exento de pesar y de pecado
¿por qué, padre del alma, esta partida,
este dolor, de ti deshabitado
y este golpe temprano y homicida?
Última edición: