A tí, por fín a tí,
ya creias que no te dedicaría ningún poema,
aunque no sufrías por ello,
cual padre que le devoran sus cuervos.
A tí, por fín a tí,
aunque ahún no te he encontrado,
de escribo para acercarte,
para sentir que estás a mi lado.
Te han conpuesto vellas canciones,
te han dedicado su vida y oraciones,
mas yo, solo hoy te escribo estas líneas
que al que nada esperar, serán toda alegría.
Tu que habitas en mí.
Tu meta y destino.
Tu rumbo armónico,
que nunca entenderemos con nuestros sentidos.
Heres como el agua que sin verla se siente,
como el buen amigo que llama solo para verte.
Todo lo llenas y te compone,
tu batuta con mano izquierda nos dirige,
para llegar a ser los que somos,
fiel reflejo tuyo,
y nada más,
ni tanto, ni tan poco,
tanto y tampoco,
y nada más.