ana veledo
Poeta recién llegado
Un silencio envolvente
que atrapa cada molécula de aire
un aliento casi perdido
en esta fría calma,
una cama ocupada
por la inevitable decrepitud.
Un cuerpo humano cansado
de tanto vivir sin razón.
átomos envejecidos, ¡caducos!
irreversible oxidación,
una mirada perdida que vaga
por los laberintos de una mente,
inerte, casi vencida,
rendido se ha su alma
a la lucha de la vida...
Mirada vacía de esencia
recuerdo de un ente pasado
cuerpo que ya ha marchitado.
A veces, me reconoce
y doy al mundo mi sonrisa
y a ella, mi ABUELA ,
¡Esa lágrima de vida!
que no puedo reprimir...
Y me sonríe y dice: ¡MI NIÑA!
y entonces, comprendo,
porqué se resiste a morir...
que atrapa cada molécula de aire
un aliento casi perdido
en esta fría calma,
una cama ocupada
por la inevitable decrepitud.
Un cuerpo humano cansado
de tanto vivir sin razón.
átomos envejecidos, ¡caducos!
irreversible oxidación,
una mirada perdida que vaga
por los laberintos de una mente,
inerte, casi vencida,
rendido se ha su alma
a la lucha de la vida...
Mirada vacía de esencia
recuerdo de un ente pasado
cuerpo que ya ha marchitado.
A veces, me reconoce
y doy al mundo mi sonrisa
y a ella, mi ABUELA ,
¡Esa lágrima de vida!
que no puedo reprimir...
Y me sonríe y dice: ¡MI NIÑA!
y entonces, comprendo,
porqué se resiste a morir...