Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Albergar velas izadas
cuando amenaza
la tormenta, no es más
que dura cerviz
Y mi alma teñida
de la más triste noche,
entierra una golondrina
con sus alas abiertas
Y aquella tarde gris
quédose perpetua
durmiendo la marea,
tejiendo primaveras
Sin cuerdas ni guitarras
sin brújula, ni mapas.
Sin niñez; todo a tientas
El amargo abismo llora
sus penas como los ataúdes
en medio del camino,
desnudos y con frío.
Y estas mariposas
en formol, suspiran
como el ritmo cardíaco
de mis sueños extintos
Quisiera zarpar...
A dónde? Cuándo?
Por qué? Las velas
oxidadas se reusan
Prefiero despertar,
ya casi es de mañana
Si tan solo me sirvieran
los ojos, vería el amanecer.
cuando amenaza
la tormenta, no es más
que dura cerviz
Y mi alma teñida
de la más triste noche,
entierra una golondrina
con sus alas abiertas
Y aquella tarde gris
quédose perpetua
durmiendo la marea,
tejiendo primaveras
Sin cuerdas ni guitarras
sin brújula, ni mapas.
Sin niñez; todo a tientas
El amargo abismo llora
sus penas como los ataúdes
en medio del camino,
desnudos y con frío.
Y estas mariposas
en formol, suspiran
como el ritmo cardíaco
de mis sueños extintos
Quisiera zarpar...
A dónde? Cuándo?
Por qué? Las velas
oxidadas se reusan
Prefiero despertar,
ya casi es de mañana
Si tan solo me sirvieran
los ojos, vería el amanecer.
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