Old Soul
Poeta adicto al portal
“Papis” ,
dejad que los niños se equivoquen,
dejad que aprendan a sobreponerse,
no proyectéis sobre ellos vuestro ego,
vuestras frustraciones,
vuestros miedos
ni vuestros anhelos,
esos que,
desde hace tanto tiempo,
queríais ser,
y no fuisteis.
Dejad que se equivoquen.
Porque jugando erramos,
porque de los errores se aprende,
porque evolucionando amamos;
y el Amor todo lo puede.
“Papis”,
gritadles a los niños,
mas sólo, siempre y cuando
estén ante un verdadero precipicio,
cuando estén ante algún peligro inminente,
cuando estén ante algún fatal destino,
cuando estén ante algún terrible vacío,
o ante su misma muerte.
“Papis”, abofetead a los niños,
mas sólo, siempre y cuando
sea con y por cariño
y porque
(sólo, siempre y cuando),
golpeadas sus cabezas,
estén
(no que sean)
inconscientes.
Mas jamás les gritéis con ira,
no dejéis que esta os controle,
y aún menos les peguéis por rabia,
movidos por vuestras frustraciones.
A no ser que queráis que esa herida,
esa, la vuestra
(esa misma de vuestros padres o abuelos,
que tal vez fuera, a su vez,
de sus padres y bisabuelos),
vuestros hijos se la hagan,
la perpetúen,
tal vez con ira y por rabia,
sobre vuestros nietos.
dejad que los niños se equivoquen,
dejad que aprendan a sobreponerse,
no proyectéis sobre ellos vuestro ego,
vuestras frustraciones,
vuestros miedos
ni vuestros anhelos,
esos que,
desde hace tanto tiempo,
queríais ser,
y no fuisteis.
Dejad que se equivoquen.
Porque jugando erramos,
porque de los errores se aprende,
porque evolucionando amamos;
y el Amor todo lo puede.
“Papis”,
gritadles a los niños,
mas sólo, siempre y cuando
estén ante un verdadero precipicio,
cuando estén ante algún peligro inminente,
cuando estén ante algún fatal destino,
cuando estén ante algún terrible vacío,
o ante su misma muerte.
“Papis”, abofetead a los niños,
mas sólo, siempre y cuando
sea con y por cariño
y porque
(sólo, siempre y cuando),
golpeadas sus cabezas,
estén
(no que sean)
inconscientes.
Mas jamás les gritéis con ira,
no dejéis que esta os controle,
y aún menos les peguéis por rabia,
movidos por vuestras frustraciones.
A no ser que queráis que esa herida,
esa, la vuestra
(esa misma de vuestros padres o abuelos,
que tal vez fuera, a su vez,
de sus padres y bisabuelos),
vuestros hijos se la hagan,
la perpetúen,
tal vez con ira y por rabia,
sobre vuestros nietos.
Última edición: