Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero mezclarme contigo
por dar tu savia a mi pecho,
compartir vivencia y trecho
ampliando vista y postigo.
Andar tu paso al abrigo
de la palabra sencilla
que desde tu maravilla
la dispensas generoso
como ese árbol frondoso
dador de sombra y semilla.
Sentirte le da a mi vida
vivirla como prefiero,
a la luz de tu lucero
tal que flama no vencida.
A tu lado consentida
el alma irrumpe galena
sanándome de la pena
que de serie llevo dentro,
elevándose al encuentro
de tu claridad serena.
Tras la luz de tu mirada
-brillante como ninguna-
canta bañada en tu luna
la dicha de la Alborada.
Al aire de su llamada
florece mi sentimiento
sin cota ni impedimento,
invencible y cotidiano,
haciéndome más humano
de lo que humano me siento.
Quiero forjarme a tu lado
en peregrino embeleso
acrecentarme en tu beso
libre, azul y enamorado.
Convocarte a mi costado
a costa de alzarme niño
para que así tu cariño,
-embriagador y exultante-
me repare subyugante
si ajado me desaliño.
A tu esperanza me ciño.
por dar tu savia a mi pecho,
compartir vivencia y trecho
ampliando vista y postigo.
Andar tu paso al abrigo
de la palabra sencilla
que desde tu maravilla
la dispensas generoso
como ese árbol frondoso
dador de sombra y semilla.
Sentirte le da a mi vida
vivirla como prefiero,
a la luz de tu lucero
tal que flama no vencida.
A tu lado consentida
el alma irrumpe galena
sanándome de la pena
que de serie llevo dentro,
elevándose al encuentro
de tu claridad serena.
Tras la luz de tu mirada
-brillante como ninguna-
canta bañada en tu luna
la dicha de la Alborada.
Al aire de su llamada
florece mi sentimiento
sin cota ni impedimento,
invencible y cotidiano,
haciéndome más humano
de lo que humano me siento.
Quiero forjarme a tu lado
en peregrino embeleso
acrecentarme en tu beso
libre, azul y enamorado.
Convocarte a mi costado
a costa de alzarme niño
para que así tu cariño,
-embriagador y exultante-
me repare subyugante
si ajado me desaliño.
A tu esperanza me ciño.